Un equipo de arqueólogos ha descubierto una ciudad perdida en lo profundo de una densa selva de los Andes ecuatorianos, revelando más de un centenar de estructuras antiguas que habían permanecido ocultas bajo el follaje durante siglos. Se trata de un hallazgo de gran relevancia según el comunicado oficial y que cambia las perspectivas sobre el desarrollo urbano prehispánico en esta región del continente.
La investigación, liderada por científicos de instituciones internacionales y ecuatorianas, se centró en la región de Upano, situada en el sur de Ecuador, en la vertiente oriental de la cordillera andina. Gracias a un análisis realizado mediante tecnología LIDAR (Detección y Rango por Luz), un sistema láser que permite mapear terrenos cubiertos por vegetación, los investigadores lograron identificar un extenso asentamiento de planificación avanzada, compuesto por carreteras, plazas, plataformas y viviendas organizadas de forma planificada.
El hallazgo ha sido descrito por los propios arqueólogos como uno de los descubrimientos más importantes de las últimas décadas en América del Sur. Se calcula que las estructuras datan de entre los años 500 a.C. y 600 d.C., lo que significa que esta civilización existió mucho antes de los incas y otros grandes imperios andinos conocidos según los arqueólogos.
Una ciudad milenaria escondida entre las nubes según los arqueólogos
El asentamiento descubierto se encuentra en un bosque húmedo de altitud, comúnmente llamado «bosque nublado», caracterizado por su constante cobertura de niebla y una vegetación exuberante. Estas condiciones dificultaron durante años cualquier tipo de exploración arqueológica detallada. La región, de difícil acceso, está cubierta por selvas tropicales densas, por lo que el uso de tecnología remota ha resultado fundamental para revelar la magnitud del sitio.
Los datos obtenidos mediante escaneo aéreo permitieron observar patrones geométricos y estructuras de gran escala. Los arqueólogos pudieron distinguir una red de calles rectilíneas y caminos ceremoniales, viviendas dispuestas en filas organizadas, y zonas comunales como plazas y patios centrales. En total, se identificaron más de 100 estructuras que formaban parte de una compleja red urbana interconectada, en la que se estima vivieron miles de personas.

Lo más destacado es el grado de sofisticación de la planificación urbana: los caminos estaban alineados, se utilizaban terrazas para la construcción y existía un aparente control sobre los recursos hídricos. Estas características indican una sociedad avanzada con conocimientos de ingeniería, agricultura, arquitectura y organización social.
Hasta ahora, se creía que los pueblos que habitaron las estribaciones orientales de los Andes eran grupos pequeños y aislados. Sin embargo, este hallazgo demuestra que existieron grandes núcleos urbanos con estructuras complejas y probablemente relaciones comerciales y culturales con otras regiones.
Los investigadores en este descubrimiento arqueológico, sostienen que esta civilización podría haber sido una de las primeras en desarrollar una planificación urbana en la región amazónica andina. La evidencia de agricultura intensiva, estructuras comunales y caminos pavimentados apunta a una organización social jerarquizada, con líderes políticos o religiosos que dirigían el asentamiento.
A pesar de su magnitud según los arqueólogos, la ciudad desapareció misteriosamente siglos antes de la llegada de los españoles. Los expertos trabajan ahora con la hipótesis de que su abandono pudo estar relacionado con cambios climáticos, desastres naturales o conflictos internos. En cualquier caso, la densa vegetación tropical actuó como una cápsula del tiempo, protegiendo los restos de la ciudad hasta nuestros días.
Los arqueólogos involucrados han anunciado que las excavaciones en tierra comenzarán en los próximos meses, ahora que se ha delimitado con precisión el área de estudio gracias al escaneo aéreo. Las futuras campañas incluirán análisis de los restos cerámicos, herramientas de piedra y estructuras aún enterradas que podrían revelar más sobre las prácticas culturales, rituales y cotidianas de sus antiguos habitantes.
Asimismo, se espera que este descubrimiento atraiga la atención internacional y promueva nuevas políticas de protección del patrimonio arqueológico en la región amazónica de Ecuador, donde aún existen numerosos sitios sin estudiar debido al difícil acceso y la falta de recursos.
Este hallazgo según los arqueólogos, no solo amplía el conocimiento sobre las antiguas civilizaciones de Sudamérica, sino que también invita a replantear muchas de las ideas preconcebidas sobre la capacidad organizativa y tecnológica de las sociedades precolombinas en zonas tropicales. Lo que parecía una selva virgen, ha resultado ser el manto que ocultaba una ciudad ancestral, testimonio silencioso de una cultura compleja y olvidada.