La comunidad científicos internacional ha encendido todas las alarmas. Los modelos climáticos más avanzados del planeta apuntan a que un Súper El Niño 2026 podría formarse durante el verano y alcanzar su máxima intensidad entre otoño e invierno, con el potencial de convertirse en el más fuerte en al menos 140 años. De confirmarse las previsiones, las consecuencias se sentirían en todo el planeta, incluidas las Islas Canarias.
El Niño es un fenómeno climático natural que se produce cuando las aguas del Pacífico ecuatorial se calientan por encima de lo normal, alterando los patrones de viento y precipitación a escala global. Cuando ese calentamiento supera los 2 grados centígrados por encima de la media, los expertos hablan de un Súper El Niño, un evento que solo se ha registrado en cinco ocasiones desde 1950.
Los modelos europeos disparan la alarma
El último pronóstico de los científicos estacional del Centro Europeo de Predicción Meteorológica a Medio Plazo (ECMWF), publicado a principios de abril, muestra un escenario sin precedentes. Según sus proyecciones, las temperaturas superficiales del Pacífico ecuatorial podrían alcanzar entre 2 y 3 grados centígrados por encima de lo normal entre agosto y octubre de 2026. El récord actual para ese periodo es de 2,2 °C, registrado durante el Súper El Niño de 2015-2016.
El meteorólogo Jeff Berardelli calificó la proyección como extraordinaria al señalar que el modelo europeo estacional sugiere un calentamiento récord del Pacífico tropical. Por su parte, Paul Roundy, experto en el fenómeno ENSO de la Universidad de Albany (Nueva York), ha ido más lejos al afirmar que existe un potencial real de que se trate del evento de El Niño más intenso en 140 años de registros instrumentales.
«Los vientos anómalos del oeste sobre el Pacífico tropical occidental están ejerciendo incluso más fuerza que los de la primavera de 1997, durante las fases iniciales del Súper El Niño de 1997-98» — Paul Roundy, Universidad de Albany.
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) actualizó su pronóstico el pasado 9 de abril y sitúa en un 61 % la probabilidad de que El Niño se forme en 2026, con una posibilidad de uno entre cuatro de que alcance la categoría de fuerte. Michelle L’Heureux, responsable del equipo ENSO de la NOAA, precisó que la probabilidad de un evento fuerte asciende al 33 % para el periodo octubre-diciembre.
Consecuencias globales: calor extremo, sequías e inundaciones
Si el Súper El Niño 2026 se materializa con la intensidad que sugieren los modelos, los efectos se dejarían sentir en todo el planeta durante los próximos 18 meses. Los expertos y científicos han identificado varias consecuencias probables.
En primer lugar para los científicos , las temperaturas globales podrían alcanzar niveles sin precedentes. Según Nat Johnson, meteorólogo del Laboratorio de Dinámica de Fluidos Geofísicos de la NOAA, El Niño libera calor almacenado en el océano hacia la atmósfera, lo que dispara la temperatura media del planeta. Los científicos consideran prácticamente seguro que 2026 o 2027 se convertirán en el año más cálido jamás registrado, superando a 2024, que ostenta actualmente ese título.
Un estudio publicado por científicos en diciembre de 2025 reveló que los Súper El Niño pueden provocar lo que los investigadores denominan «cambios de régimen climático», es decir, alteraciones bruscas y persistentes en los sistemas climáticos que suponen amenazas graves para los ecosistemas y el bienestar humano. Tras el Súper El Niño de 2015-16, por ejemplo, el Golfo de México alcanzó un nuevo nivel sostenido de calentamiento que pudo contribuir a huracanes más intensos en los años siguientes.
Menos huracanes en el Atlántico, más en el Pacífico
Una de las consecuencias para los científicos más directas según los científicos de un Súper El Niño fuerte es la reducción de la actividad de huracanes en el Atlántico. El fenómeno acelera los vientos en las capas altas de la atmósfera sobre el océano Atlántico tropical, generando una cizalladura que dificulta la formación y el desarrollo de tormentas tropicales.
La Universidad Estatal de Colorado (CSU), referencia mundial en previsiones de temporada de huracanes, publicó el pasado jueves su pronóstico para 2026: 13 tormentas con nombre, 6 huracanes y 2 huracanes mayores (categoría 3 o superior). Se trata de la previsión más baja desde 2019 y está significativamente por debajo de la media histórica.
Sin embargo, los expertos y científicos advierten de que El Niño no garantiza una temporada tranquila. En 2023, a pesar de la presencia de El Niño, las temperaturas oceánicas récord en el Atlántico actuaron como combustible y la temporada registró 20 tormentas con nombre, muy por encima de la media.
¿Cómo puede afectar el Súper El Niño a Canarias?
Aunque el Súper El Niño 2026 tiene su epicentro en el Pacífico, sus efectos se propagan a través de las llamadas teleconexiones atmosféricas y pueden alterar el clima de regiones aparentemente lejanas, incluido el archipiélago canario.
Los eventos de El Niño según los científicos son intensos y suelen asociarse a olas de calor más frecuentes y prolongadas en el sur de Europa y el norte de África, la región que influye directamente en las condiciones meteorológicas de Canarias. Un calentamiento adicional del planeta incrementaría la frecuencia de episodios de calima intensa por intrusión de polvo sahariano y podría elevar las temperaturas máximas durante el verano y el otoño por encima de los valores habituales.
Además, la posible reducción de la actividad ciclónica en el Atlántico tendría una lectura doble para las islas. Por un lado, disminuiría el riesgo de que restos de tormentas tropicales se aproximen al archipiélago, algo que ha sucedido en temporadas activas recientes. Por otro, las temperaturas superficiales del mar en la zona podrían seguir siendo anormalmente cálidas, lo que influye en la humedad, la estabilidad atmosférica y la formación de nieblas costeras.
«Los Súper El Niño también sobrecargan los fenómenos meteorológicos extremos en todo el mundo, incluidas inundaciones y sequías. En general, hay que esperar impactos climáticos importantes en los próximos 18 meses a nivel global» — Jeff Berardelli, meteorólogo.
A pesar de las señales cada vez más claras, los científicos piden cautela. Las predicciones realizadas durante la primavera tienen históricamente menor precisión debido a lo que se conoce como la «barrera de predictibilidad primaveral» del fenómeno ENSO. Los próximos meses serán cruciales para confirmar si las anomalías en el Pacífico siguen intensificándose al ritmo que sugieren los modelos.
Lo que parece indiscutible es que la tendencia de fondo del calentamiento global amplifica cualquier evento de El Niño. Si el cambio climático funciona como una escalera mecánica ascendente, un Súper El Niño equivale a saltar sobre ella, alcanzando temporalmente alturas que de otro modo tardarían años en registrarse.
La NOAA, el ECMWF y los principales centros de investigación climática del mundo con sus científicos actualizarán sus previsiones en las próximas semanas. Canarias, como el resto del planeta, estará pendiente de lo que ocurra en las profundidades del Pacífico ecuatorial durante el verano.