Científicos han descubierto grandes cantidades de lo que ya se conoce como “hielo verde” en el lago Lipno, situado en la región de Bohemia del Sur, en la República Checa. Se trata de un fenómeno natural extremadamente raro que ha sorprendido a la comunidad científica por producirse en pleno invierno y bajo una capa de hielo.
El hallazgo fue registrado el pasado mes de diciembre por científicos especializados en hidrobiología del Centro de Biología de la Academia Checa de Ciencias, quienes detectaron que una acumulación inusual de cianobacterias también conocidas como algas verdeazuladas había provocado que el hielo del lago adquiriera un llamativo color verde.
Aunque existen muy pocos registros documentados de este fenómeno en el mundo, el caso del lago Lipno se ha convertido en uno de los mejor estudiados hasta la fecha, ofreciendo una oportunidad excepcional para analizar cómo responden los ecosistemas acuáticos a las nuevas condiciones ambientales.
Según explican los científicos, el responsable directo del fenómeno fue la cianobacteria común Woronichinia naegeliana, una especie que suele dominar el lago durante los meses de verano y otoño, pero que en esta ocasión persistió de forma anómala hasta bien entrado el invierno.
Un análisis microscópico de las muestras de agua recogidas confirmó que la biomasa de estas cianobacterias se mantuvo cerca de la superficie durante un periodo inusualmente largo, justo hasta el momento en que el embalse se congeló.
Los científicos atribuyen este comportamiento atípico a una combinación de factores poco habituales: vientos débiles, escasa turbulencia del agua y una elevada duración de la luz solar durante el otoño, lo que permitió que las cianobacterias no se hundieran antes de la llegada del frío.
Como resultado, grandes agregados verdes quedaron atrapados bajo una fina capa de hielo, formando manchas visibles tanto desde la orilla como en imágenes aéreas, un espectáculo tan llamativo como inquietante.
Científicos vinculan el fenómeno a la eutrofización y al cambio climático
El hidrobiólogo Petr Znachor, del Centro de Biología, señaló que este evento no es aislado. “Incluso las especies comunes de cianobacterias pueden mostrar comportamientos inesperados bajo ciertas condiciones”, explicó el investigador.
Según los científicos, el hielo verde del lago Lipno es un claro síntoma de la eutrofización, un proceso provocado por el exceso de nutrientes en el agua, especialmente fósforo, que procede en gran parte de actividades humanas como la agricultura, las aguas residuales y la urbanización.

Normalmente, las floraciones de cianobacterias desaparecen a finales de septiembre en la mayoría de los embalses checos. Sin embargo, el lago Lipno lleva años comportándose de forma diferente, con presencia de estas algas hasta noviembre e incluso en diciembre y enero.
Los científicos destacan que durante el calentamiento temporal registrado en torno a la Nochebuena, el fenómeno se intensificó aún más. Tras una posterior recongelación, se formaron los llamados “ojos de cianobacterias”, zonas de hielo transparente sobre acumulaciones oscuras de algas, causadas por diferencias en la absorción de la radiación solar.
Este proceso se mantuvo activo hasta finales de año y probablemente se detuvo solo cuando fuertes nevadas redujeron la penetración de la luz bajo el hielo, interrumpiendo la actividad fotosintética.
Para los científicos, el episodio confirma que el lago Lipno lleva décadas soportando una carga excesiva de nutrientes y que el calentamiento climático está alterando los ciclos ecológicos tradicionales, incluso fuera de la temporada estival.
“Estamos observando cambios ecológicos que se producen incluso en invierno, algo que antes no era habitual”, advierten los investigadores, que no descartan que fenómenos similares se repitan con mayor frecuencia en el futuro.
Los científicos consideran que este tipo de episodios deben servir como señal de alerta sobre la fragilidad de los ecosistemas de agua dulce y la necesidad de reducir la contaminación por nutrientes.
Más allá de su impacto visual, el hielo verde es una muestra de cómo el cambio climático y la presión humana están reconfigurando los sistemas naturales, generando situaciones inesperadas que desafían el conocimiento científico tradicional.
Para los científicos, el lago Lipno se ha convertido en un laboratorio natural clave para comprender cómo podrían evolucionar otros lagos europeos en un escenario de calentamiento global continuo.