Canarias se ha convertido en un territorio clave para el estudio y la vigilancia de la ciguatera, una intoxicación alimentaria asociada al consumo de pescado contaminado por toxinas marinas. Investigadores del Instituto de Sanidad Animal y Seguridad Alimentaria (IUSA) han participado recientemente en un estudio que analiza la incidencia de esta enfermedad en Canarias entre los años 2008 y 2025, un periodo en el que se han registrado hasta 28 brotes confirmados, prácticamente uno por año.
El trabajo, liderado por el Servicio de Epidemiología y Prevención de la Dirección General de Salud Pública del Gobierno de Canarias, pone de relieve que Canarias ya no es un territorio ajeno a una patología tradicionalmente asociada a regiones tropicales. Aunque durante décadas se consideró una enfermedad lejana, los datos confirman que la ciguatera se ha asentado como un riesgo sanitario real en Canarias.
La Universidad de Las Palmas de Gran Canaria ha jugado un papel fundamental en esta investigación. A través del IUSA, Canarias cuenta con la capacidad técnica para analizar la ciguatoxina, la sustancia responsable de la enfermedad. Esta toxina es producida por microalgas microscópicas que se acumulan en peces y mariscos, avanzando por la cadena alimentaria cuando los peces pequeños son ingeridos por otros de mayor tamaño.
En las islas, aunque los peces pequeños también pueden alcanzar niveles peligrosos de ciguatoxinas, los estudios confirman que son los ejemplares de mayor tamaño los que presentan una mayor probabilidad de provocar brotes. Este patrón ha permitido a los servicios sanitarios de Canarias centrar los controles en determinadas especies y tamaños para reducir el riesgo para la población.
Canarias, referencia en el control y análisis de la ciguatera
Desde 2012, el IUSA actúa como laboratorio de referencia regional para el control de la ciguatera en Canarias. Su labor se basa en un análisis continuo de muestras con el objetivo de impedir que pescado contaminado llegue a los mercados y a la cadena alimentaria. Este sistema de vigilancia ha sido clave para detectar brotes de forma precoz y limitar su impacto.
La intoxicación por ciguatera es, según el Ministerio de Sanidad, la intoxicación alimentaria no bacteriana más común relacionada con el consumo de pescado en el mundo. Se estima que cada año se producen entre 20.000 y 50.000 casos a nivel global, aunque los expertos advierten de que menos del 10% se notifican oficialmente. En Canarias, esta infranotificación también dificulta conocer la verdadera magnitud del problema.
Los responsables sanitarios explican que el infradiagnóstico y la falta de notificación son obstáculos habituales en las enfermedades vinculadas a toxinas marinas. Aun así, los datos disponibles indican que la incidencia de la ciguatera en Canarias ha ido en aumento, siguiendo una tendencia similar a la observada en otras zonas templadas del planeta.
La ciguatera es endémica en regiones tropicales y subtropicales como el Caribe o los océanos Pacífico e Índico, pero en los últimos años se han detectado brotes cada vez más frecuentes en áreas como Europa. Canarias aparece junto a Madeira como uno de los puntos donde este fenómeno se está consolidando, lo que ha despertado el interés científico internacional.
Un estudio reciente ha identificado cuáles son las especies de pescado con mayor impacto en los brotes registrados en Canarias, una información clave para orientar las recomendaciones de consumo y los controles en lonjas y puntos de venta. Las autoridades insisten en que la vigilancia no implica alarmar a la población, sino garantizar la seguridad alimentaria en Canarias.
Los síntomas de la ciguatera pueden ser variados y persistentes. A nivel gastrointestinal, los afectados pueden sufrir dolor abdominal, náuseas, vómitos, diarrea intensa y deshidratación. En el plano cardiovascular, se han descrito casos de pulso irregular, hipotensión y bradicardia. Los síntomas neurológicos incluyen picores, hormigueo, pérdida de sensibilidad en las extremidades y alodinia, una sensación de dolor ante estímulos fríos que normalmente no serían molestos.
En algunos pacientes, especialmente en los casos más graves, los síntomas pueden prolongarse durante meses o incluso años. Por este motivo, los expertos de Canarias subrayan la importancia de la prevención y del control en origen, evitando que el pescado contaminado llegue al consumidor final.
El estudio refuerza la posición de las islas como un territorio en primera línea frente a los riesgos emergentes vinculados al cambio climático y a la alteración de los ecosistemas marinos. La experiencia acumulada en Canarias en la detección y análisis de la ciguatera sitúa al Archipiélago como un referente científico y sanitario en Europa.
La evolución de la ciguatera en Canarias demuestra que los riesgos alimentarios asociados al mar están cambiando y que la vigilancia constante es esencial. Canarias afronta este desafío con una red de control consolidada, investigación puntera y una coordinación sanitaria que busca proteger la salud pública sin generar alarma innecesaria.