La temida policía secreta comunista Stasi operó (y asesinó) en Canarias con la finalidad de blanquear el dinero con la que pagar confidentes y asegurar pensiones a sus espías internacionales. Al frente de este operativo se puso al nazi Ottokar Hermann, de acuerdo con los datos a los que ha accedido Canariasenred procedentes de la Oficina Central de Investigación del Gobierno y el Crimen Asociado en Berlín.

Los papeles desclasificados apuntan a una empresa radicada en las islas y con el acrónimo ICSA. La sociedad, creada en 1973 sigue operando y actualmente es un hotel en quiebra desde 2018. En la red de empresas, figura Rexim S. A., Remscheid Hotel Bellevue Betriebs GmbH, Wedel Intrac, S. A., Delhi Corp. N.V. con sede en Holanda, Niederlande, EMA Industrieanlagen, Essen Euro-Union-Metal, Industrias Tipograficas, Inwaco, Mebama Rotterdam Refinco Establishment o Melcher.

La sede de la empresa, creada el 1 de mayo de 1982, se ubicó en el número cinco de la calle García Castrillo, en Ciudad Jardín, en Las Palmas de Gran Canaria. El capital social de tres millones de euros de la época para hacer una obra de puerto deportivo y 400 apartamentos en Caleta del Fuste, Fuerteventura.

Hermann era testaferro comunista en Canarias tras ser integrante de las Waffen-SS durante la Segunda Guerra Mundial y luchó como subcomandante en la División Panzer de las SS Das Reich, es decir, responsable de numerosos crímenes de guerra. Después de la II Guerra Mundial, Hermann se estableció en la parte comunista y se hizo hombre de confianza de los rusos en Berlín Oriental, razón por la que la RDA lo puso como un hombre de paja desde el principio. No solamente figuraba en los papeles. Alternaba en la ciudad de Las Palmas, frecuentaba ambientes portuarios donde Sovhispan operaba en exportaciones de pescado y mantenía hilo directo con autoridades canarias que legislaba sobre el suelo en aquella época.

Negocios sin escrúpulos

Los archivos de la Stasi consultados por Canariasenred confirman muchas transacciones vinculadas a inmuebles entre la RDA y Canarias a través de Suiza. El truco era darle vacaciones a los alemanes occidentales para mandar moneda germana para la RDA y sortear embargos internacionales. El dinero iba a una cuenta corriente de bancos peninsulares además de cajas de ahorros y, de ahí, a Suiza. No generaba sospecha alguna. Además, en aquella época no existía el rastreo digital y España estaba sumida en la crisis del petróleo de 1972.

Todo el circuito lo hizo Alexander Schalck-Golodkowski, oficiales de inteligencia de la Stasi y miembro del Partido de la Unidad Socialista (SED) construido en 1966 en la RDA en el Departamento de Coordinación Comercial, que operaba en el oeste capitalista y cubría en gran medida las tiendas para la adquisición de divisas. Como base de negocios, Fuerteventura.

El constante aumento del nivel de vida de la RDA a través de las importaciones procedentes de Occidente desde la década de 1970 no se pudo lograr a través de los ingresos regulares de exportación. Las operaciones con Canarias eran útiles para contrabando de tecnología, fraude fiscal, comercio ilegal de divisas, el lavado de dinero, el robo de arte, el tráfico de armas y la financiación ilegal de partidos.

Alexander Schalck-Golodkowski era el viceministro de Comercio Exterior de la RDA cuando comenzó a invertir en Canarias la empresa estatal comunista Kommerzielle Koordinierung. Hijo de rusos, entró en el Partido de Unidad Socialista de Alemania en 1955. Huyó a Berlín Occidental en diciembre de 1989, justo tras el derribo del Muro del Berlín. Fue encarcelado poco tiempo antes de fijar su residencia en Baviera. Las operaciones de Canarias y de Schalck-Golodkowski fueron investigadas desde 1991 bajo sospecha de actividades de espionaje, evasión fiscal y fraude.

La empresa canaria era filial de Befisa, con sede en Lugano (Suiza). La presidía Ottokar Hermann, pero su socio Manfred Seidel tenía el 93%. El resto era de G. Wachsen GmbH, Jan Plon, Hotel Bellevue Betriebs GmbH, AF Buri Holding AG e ICSA.

Inyección letal en Arona

Pero no todo fue invertir al calor del turismo. La Stasi llegó hasta Arona, en el sur de Tenerife, para acabar con la vida de Ernst Degner, campeón del mundo de motociclismo, que desertó y se fue a la parte occidental de Alemania. Era un corredor de motos de mucho éxito. Tras la construcción del Muro de Berlín en 1961, Degner organizó el escape de su familia de la RDA el fin de semana en que corría en el Gran Premio de Suecia en Kristianstad. En noviembre de 1961, la compañía japonesa Suzuki lo contrató y se mudó a Hamamatsu, Japón, para trabajar en invierno. Ganó el Gran Premio de Japón de 125 c.c. y tres Grandes Premios más en 1965 antes de retirarse de las carreras de motos al final de la temporada de 1966. Se mudó a Tenerife, donde dirigió un negocio de alquiler de coches y en 1983 murió en circunstancias misteriosas con 51 años de edad. Su certificado de defunción muestra que murió de un ataque al corazón. Pero su familia apuntaba en aquella época de muerte por una inyección letal.