El Asteroide 2024 YR4 ha sido durante meses uno de los objetos espaciales más vigilados por los astrónomos del mundo. Esta roca espacial, catalogada como un objeto cercano a la Tierra, generó preocupación entre la comunidad científica tras detectarse una pequeña probabilidad de impacto con nuestro planeta o con la Luna en el año 2032.
Sin embargo, nuevas observaciones realizadas con el Telescopio Espacial James Webb (JWST) han permitido refinar la trayectoria del objeto con gran precisión. Según ha confirmado la NASA en un comunicado, el riesgo de impacto contra la Luna se ha reducido oficialmente a cero.
Los datos fueron recopilados los días 18 y 26 de febrero mediante los instrumentos infrarrojos de alta sensibilidad del telescopio. Gracias a estas observaciones, los científicos pudieron recalcular con mayor exactitud la órbita del asteroide y determinar que finalmente no colisionará con ningún cuerpo del sistema Tierra-Luna.
El asteroide pasará cerca de la Luna pero sin riesgo de impacto
A pesar de que el peligro ha sido descartado, el paso del asteroide seguirá siendo relativamente cercano en términos astronómicos. Según el comunicado publicado por la NASA el 5 de marzo, la roca espacial pasará a unos 21.200 kilómetros de la superficie lunar.
Esta distancia puede parecer enorme desde una perspectiva humana, pero en el contexto espacial resulta relativamente pequeña. De hecho, algunos satélites artificiales que orbitan la Tierra lo hacen a distancias comparables o incluso menores.
Mientras tanto, el asteroide se mantendrá a cientos de miles de kilómetros de nuestro planeta cuando realice su aproximación más cercana al sistema Tierra-Luna dentro de aproximadamente seis años.
Los científicos destacan que la observación de este objeto ha sido especialmente compleja. Desde la primavera de 2025 el asteroide dejó de ser visible para la mayoría de telescopios terrestres y espaciales. Según los responsables de la NASA, el telescopio James Webb fue prácticamente el único instrumento capaz de detectarlo en ese momento debido a su enorme sensibilidad.
Un asteroide capaz de destruir una ciudad
El asteroide 2024 YR4 fue descubierto a finales de 2024 por la red ATLAS, un sistema internacional diseñado para detectar objetos potencialmente peligrosos que puedan acercarse a la Tierra. Las primeras estimaciones indicaron que la roca espacial tiene un diámetro aproximado de entre 53 y 67 metros, una dimensión comparable a la altura de la Torre Inclinada de Pisa.
Un impacto de un objeto de este tamaño contra la Tierra podría liberar una energía equivalente a unas 500 bombas atómicas como la de Hiroshima, suficiente para devastar una ciudad entera.
“Las nuevas observaciones del telescopio James Webb han permitido confirmar que el asteroide 2024 YR4 no impactará ni la Tierra ni la Luna”, señaló la NASA en su comunicado oficial.
Por ese motivo el objeto fue rápidamente clasificado como un posible “destructor de ciudades” y se convirtió en uno de los asteroides más analizados por los especialistas en defensa planetaria. En las primeras fases del seguimiento, las probabilidades de impacto con la Tierra llegaron a alcanzar el 3,1%, la mayor probabilidad registrada hasta ahora para un asteroide conocido.

Sin embargo, a medida que se recopilaron nuevos datos, las estimaciones fueron ajustándose y el riesgo de impacto terrestre se redujo finalmente a cero. Durante un tiempo, la única posibilidad que permanecía abierta era un posible choque contra la Luna, con una probabilidad estimada del 4,3%.
Si el asteroide hubiera impactado contra nuestro satélite natural, algunos científicos creen que la explosión podría haber sido visible desde la Tierra incluso a simple vista.
Además, el impacto podría haber expulsado grandes cantidades de material lunar al espacio, generando potencialmente nuevas lluvias de meteoritos que podrían haber alcanzado la atmósfera terrestre.
Ahora que el riesgo ha sido descartado, el asteroide seguirá siendo un objetivo científico de gran interés.
Los investigadores consideran que su estudio puede ayudar a mejorar los modelos de defensa planetaria y preparar a la humanidad para futuros encuentros cercanos con objetos potencialmente peligrosos. La NASA ya ha anunciado que planea volver a observar el asteroide con el telescopio James Webb en el año 2028, cuando vuelva a aproximarse al sistema solar interior.