El informe detalla que los delitos que más aumentan en Canarias son los homicidios dolosos y asesinatos consumados, que se disparan un 150% hasta alcanzar 25 casos. También crecen de forma muy notable los secuestros, los ciberdelitos y los homicidios y asesinatos en grado de tentativa. En el lado opuesto, descienden las agresiones sexuales con penetración, los delitos contra la libertad sexual en general y el robo de vehículos, configurando un escenario mixto en el que suben los delitos más graves mientras bajan parte de los delitos patrimoniales clásicos.
Mientras tanto, en el conjunto de España, Interior constata un ligero incremento de la criminalidad total, acompañado de una caída de la criminalidad convencional y de un nuevo impulso de la cibercriminalidad. Las estafas informáticas y otros fraudes cometidos a través de la red ya suponen el 20% de todas las infracciones penales. Aunque el Balance no desglosa con máximo detalle cada indicador por territorios, los especialistas coinciden en que estas tendencias se reflejan también en Canarias, con un peso creciente de los delitos digitales frente a los tradicionales.
Canarias se consolida entre las comunidades con mayor tasa de infracciones penales
Fuentes policiales consultadas subrayan que la posición estratégica de Canarias y su condición de gran destino turístico internacional generan un escenario particular, donde confluyen delincuencia local, redes organizadas y oportunidades para el fraude online. “No se pueden leer las cifras de esta región como si fueran las de cualquier provincia del interior; aquí influyen el intenso tránsito de personas, la actividad portuaria y aeroportuaria y el peso del sector servicios”, señalan, poniendo el acento en la necesidad de adaptar los recursos a esta realidad específica.
Uno de los datos que más preocupa en Canarias es el aumento de los delitos más graves contra las personas, como los homicidios consumados y las lesiones de especial gravedad. Este repunte obliga a reforzar el trabajo de los grupos de Homicidios y de las unidades de Policía Científica, así como la coordinación con los juzgados y fiscalías. Al mismo tiempo, el crecimiento de los ciberdelitos lleva a las fuerzas de seguridad a invertir en nuevos medios tecnológicos, formación específica y campañas de prevención dirigidas a los colectivos más vulnerables.
En paralelo, el Balance de Criminalidad recoge que los delitos contra el patrimonio siguen una trayectoria descendente en buena parte del país. En Canarias, la tendencia es similar: bajan los robos con fuerza en domicilios, establecimientos y otras instalaciones, así como los hurtos y la sustracción de vehículos. Los expertos relacionan esta mejora con la generalización de medidas de seguridad privada, la mayor presencia policial en zonas sensibles y la colaboración ciudadana en barrios y municipios del Archipiélago, que ha permitido desarticular diversas bandas dedicadas a este tipo de delitos.
Interior también advierte de que los delitos contra la libertad sexual siguen creciendo en España, aunque en un porcentaje menor al de años anteriores, y vincula parte de este incremento a la reducción de la infradenuncia. En Canarias, las entidades especializadas destacan que cada vez más víctimas se atreven a denunciar, gracias a las campañas de sensibilización y al refuerzo de los recursos de atención integral, si bien reclaman más medios humanos y materiales para garantizar una protección real y una respuesta judicial rápida.
El repunte global de la criminalidad en Canarias convive con un mensaje matizado por parte del Ministerio del Interior: la tasa de criminalidad convencional en España se mantiene en la banda baja de la serie histórica, mientras que el crecimiento más dinámico se concentra en la delincuencia digital. Aun así, el balance confirma que Canarias continúa entre las comunidades con mayores tasas de delitos por habitante, por detrás de territorios como Madrid o Cataluña, lo que obliga a extremar la vigilancia y evitar cualquier sensación de complacencia.
Entre los elementos positivos, los especialistas resaltan la mejora de los medios policiales, la incorporación de nuevas herramientas tecnológicas y el despliegue de planes específicos contra el narcotráfico y el crimen organizado, cuyo impacto también se deja sentir en Canarias. Las operaciones contra el tráfico de drogas, el blanqueo de capitales y las redes internacionales se han intensificado, con importantes incautaciones de sustancias y bienes, y con un refuerzo de la cooperación entre diferentes cuerpos y unidades.
Con este escenario, las autoridades insisten en la necesidad de una estrategia integral que combine prevención, presencia en la calle y políticas sociales. “No basta con mirar las estadísticas; hay que entender cómo se traducen en la vida cotidiana de los barrios de Canarias”, apuntan voces expertas en seguridad ciudadana. Para los analistas, la prioridad pasa por reducir los delitos más graves, contener el auge de la cibercriminalidad y evitar que la sensación de inseguridad se instale de forma estable en la población de Canarias.
En definitiva, el nuevo Balance de Criminalidad confirma que la delincuencia crece en Canarias por encima de la media estatal, pero también muestra que existen márgenes de actuación. La combinación de recursos policiales, una justicia ágil y la participación ciudadana será clave para que, en los próximos informes, el nombre de Canarias aparezca no solo entre las comunidades con más delitos, sino también como un ejemplo de cómo frenar la tendencia al alza de la criminalidad.