La jornada de este viernes se ha visto alterada en el Aeropuerto de Gran Canaria tras la decisión de desviar seis vuelos internacionales debido a condiciones meteorológicas desfavorables en Canarias que afectaban la aproximación a la pista. Las aeronaves, que debían aterrizar en el aeródromo grancanario, fueron redirigidas al Aeropuerto de Fuerteventura como medida preventiva ante la presencia de cizalladuras en el entorno aéreo.
Según han informado fuentes de Aena, entre los vuelos afectados se encuentran dos procedentes de Francia, tres de Alemania ,uno de ellos con origen en Hamburgo y uno desde la ciudad de Marrakech, en Marruecos. La cizalladura, un fenómeno atmosférico que implica un cambio brusco en la velocidad o dirección del viento en una corta distancia, puede suponer un serio riesgo durante las maniobras de aterrizaje y despegue, por lo que su detección activa protocolos estrictos de seguridad aérea.
El mal tiempo condicionante en los vuelos a Gran Canaria
Aunque este tipo de desvíos no son frecuentes en Gran Canaria, las autoridades aeroportuarias han actuado con rapidez para garantizar la seguridad de los pasajeros y tripulaciones, derivando los vuelos al aeropuerto alternativo más cercano y operativo, en este caso Fuerteventura. Allí, se procedió al desembarco de los viajeros, quienes posteriormente fueron informados sobre las opciones de traslado hacia su destino final.
El Aeropuerto de Gran Canaria es uno de los principales nodos de tráfico aéreo del archipiélago y una referencia internacional en conexiones con Europa y África. Este tipo de incidencias, aunque excepcionales, ponen en evidencia la importancia de la previsión meteorológica y la coordinación de emergencias entre aeropuertos cercanos.
Desde Aena se sigue monitorizando la evolución del fenómeno atmosférico para restablecer con normalidad las operaciones lo antes posible. La prioridad sigue siendo garantizar la seguridad de todos los vuelos y minimizar el impacto para los pasajeros afectados en Gran Canaria.