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lunes, 7 de septiembre de 2026 · 07:21 · Canarias
Eco

El plástico que ensucia las playas de Canarias no lo tiró nadie de las islas: llega hasta un metro bajo la arena

Las licencias de pesca de langosta de Terranova acaban en las playas de Canarias

Microplásticos en playas de Canarias
Playas de Canarias · Agencias

Las playas y ecosistema de Canarias corre peligro, hay una conclusión del mayor estudio de microplásticos realizado hasta la fecha en la Macaronesia que conviene poner por delante de todas las demás: el plástico que aparece en las playas de Canarias no se genera aquí. Llega. Lo traen las corrientes desde puntos del Atlántico situados a miles de kilómetros, y en algunos casos se puede reconstruir con bastante precisión de dónde salió y cuánto tardó en llegar.

El trabajo se enmarca en el proyecto Implamac, coordinado desde la Universidad de La Laguna y financiado con fondos europeos del programa Interreg-MAC. Sus conclusiones se publicaron en la revista Science of the Total Environment y detrás hay una cifra de esfuerzo poco habitual: 430 muestreos, 271.000 fragmentos analizados y 25 científicos de universidades y centros de investigación de Canarias, Azores, Madeira y Cabo Verde, junto a administraciones públicas y organizaciones ambientales. El responsable del grupo de Química Analítica Aplicada de la ULL, Javier Hernández, dirigió la investigación, cuyo primer autor es el doctorando Cristopher Domínguez Hernández.

Los puntos negros de Canarias

En el archipiélago se analizaron 23 playas, y de todos los territorios estudiados Canarias resultó ser el que más microplásticos recibe y el que concentra más puntos negros. Cuatro de ellos registran las mayores acumulaciones de toda la Macaronesia: Arenas Blancas en El Hierro, Playa Grande en Tenerife, Famara en Lanzarote y Lambra en La Graciosa. En esos enclaves se superan los 100 gramos de plástico por metro cuadrado, una magnitud que el propio Hernández traduce a una imagen difícil de olvidar: en diez metros cuadrados hay un kilo de fragmentos de plástico.

Medido en número de partículas, los registros son igualmente severos. Playa Grande alcanzó las 21.000 partículas por metro cuadrado, Caletillas las 14.000 y Lambra las 11.000. El listado completo de puntos negros identificados en Canarias incluye además el Puertito de Adeje en Tenerife, Las Vueltas en La Gomera, Las Canteras en Gran Canaria y Caleta del Marrajo en Fuerteventura. Es decir, no se trata de calas remotas y anecdóticas: entre ellas hay playas urbanas de uso masivo.

El plástico tiene a veces denominación de origen. Las tiras identificativas de las licencias de pesca de langosta de Terranova aparecen cada año en las costas de La Graciosa y Fuerteventura, y el trayecto puede completarse en apenas dos años.

Por qué acaba todo en Canarias

La explicación está en la posición del archipiélago de Canarias y el clima. Canarias se encuentra expuesta a una de las corrientes principales que conforman el giro oceánico del Atlántico Norte, un sistema circular de masas de agua que funciona como una cinta transportadora a escala continental. Lo que cae al mar en el norte del Atlántico acaba, tarde o temprano, describiendo esa curva. Los alisios y el anticiclón de las Azores completan el mecanismo. El resultado es que las islas hacen de filtro involuntario de la basura de medio océano.

La composición del material refuerza esa lectura. El 87% de lo hallado son fragmentos de plástico rígido con bordes irregulares, mayoritariamente de color blanco o incoloro, y compuestos sobre todo de polietileno y polipropileno. Ambos son los plásticos más producidos del mundo y comparten una característica decisiva: su baja densidad los mantiene a flote, de modo que pueden recorrer distancias enormes antes de varar. El predominio del color blanco en los cuatro archipiélagos apunta además a un origen común, no local.

Hay un último hallazgo que complica cualquier estrategia de limpieza en Canarias. Los estudios se habían centrado tradicionalmente en los primeros cinco centímetros de arena, que es lo que deposita la última marea. Un trabajo posterior de la ULL y las Azores comprobó que los microplásticos se acumulan hasta un metro de profundidad, y que las playas están funcionando como sumideros. Pasar una máquina por la superficie retira lo visible, pero deja intacto un depósito que lleva años formándose bajo los pies de los bañistas.

El proyecto tiene continuidad en Implamac Capitalización, también con fondos europeos, cuyo objetivo es consolidar y transferir la metodología de monitorización al resto de costas de la Macaronesia. Y ahí está el matiz que da sentido a todo lo anterior: si el problema no se origina en Canarias, tampoco puede resolverse solo desde Canarias. Lo que sí puede hacer el archipiélago es lo que ya está haciendo, que es medirlo mejor que nadie y demostrar con datos que las islas están pagando la factura de una contaminación que se produce en otra parte.

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