La extracción con drones de los podencos atrapados por la lava podría llevarse a cabo este mismo martes, aunque cabe la posibilidad de que se retrase algunos días según la evolución del análisis del terreno. Y es que las condiciones ambientales son complicadas, con altas temperaturas y la presencia de ceniza que podría entrar en el motor, lo que impide que puedan acercarse helicópteros. Además, el dron de carga cuenta con una autonomía de 14 minutos.

La superficie afectada es ya de 789,6 hectáreas y hay 1.956 edificaciones arrasadas. La anchura de las coladas en la cota más baja es de 2,9 kilómetros.