El domingo pasado, el robot submarino contratado por los familiares de Francis, el pescador que desapareció el pasado 20 de junio en el fondo del mar, a un kilómetro de distancia del puerto de Granadilla y Montaña Pelada, encontró las nasas donde se enredó y motivó su desaparición, cuando estaba faenando aquel domingo por la mañana junto a su hermano en el Punta Abona, un barco de la cofradía de San Miguel de Tajao.

Este increíble robot y el equipo de buzos cotnratado que lo manejan encontraron las nasas a 92,2 metros de profundidad en la zona donde estaba marcada la desaparición con una boya de fondo. Sin embargo, durante las seis horas de autonomía que tiene este aparato no se pudo hallar ningún resto de Francis, el pescador de 47 años, a quien sus familiares y amigos ya dan por muerto, aunque no cejarán en el empeño de encontrarle para darle sepultura, tal y como señaló Loly Díaz, una de las portavoces de la familia, prima hermana del desafortunado pescador. Sin embargo, las malas condiciones del mar, viento y mar de fondo, han hecho inviable que el robot pudiera actuar ni el lunes ni el martes y es casi seguro que tampoco lo haga hoy.

Loly Díaz se muestra pesimista sobre las posibilidades de encontrar a Francis porque apunta que “han pasado mucho días y igual el cuerpo ya está en La Gomera o El Hierro. Se actuó muy tarde y ni la Subdelegación ni la Delegación del Gobierno nos han atendido cuando pedimos un robot o el Ángeles Alvariño los primeros días de la búsqueda. Ahora es como buscar una aguja en el pajar”, señaló.

Ante la falta de respuesta de la Delegación del Gobierno, los familiares de Francis y sus amigos pescadores de Tajao han tenido que pedir donaciones en una cuenta bancaria abierta hace una semana para sufragar los gastos del robot submarino contratado a una empresa privada en El Hierro.