Hay una profundidad en el mar de Canarias donde el plástico desaparece y nadie sabe por qué
A 600 metros bajo el mar de Canarias ocurre algo que los científicos no logran explicar
A 600 metros de profundidad, en el agua que rodea a Canarias, el plástico casi desaparece. No disminuye de forma progresiva, como cabría esperar: cae en picado en la gráfica y vuelve a aparecer más abajo. Ocurre en los dos remolinos oceánicos analizados, en prácticamente todas las categorías de partículas, y los científicos que lo han documentado reconocen por escrito que no pueden explicarlo y que hará falta otra investigación para averiguarlo.
El hallazgo se publicó el 3 de septiembre en la revista Scientific Reports, del grupo Nature, y lo firma un equipo en el que participan la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, el Instituto Español de Oceanografía del CSIC y la Universidad de Miami. Entre los autores figuran Álvaro Cubas, Eugenio Fraile-Nuez, Francisco J. Beron-Vera, Ana Molina-Rodríguez, Francisco Machín y Daura Vega-Moreno. Las muestras se recogieron a bordo del buque oceanográfico Ángeles Alvariño durante dos campañas del proyecto VULCANA-III.
Dos remolinos gigantes al sur de El Hierro en Canarias
El trabajo se centró en dos estructuras que giran en el océano al sur de El Hierro. Una es un anticiclón, recorrido en once estaciones a lo largo de veintisiete horas en abril de 2021. La otra es un ciclón, muestreado en seis estaciones durante catorce horas en febrero de 2022. En cada punto se filtró agua de cuatro profundidades distintas, desde los 50 hasta los 1.200 metros, con una malla de 100 micras. En total, 71 muestras.
Estos remolinos no son una rareza del Atlántico. Canarias está atravesada por lo que los oceanógrafos llaman el corredor de remolinos canario, una vía por la que estas estructuras viajan durante meses. Algunas son tan estables que atrapan el agua de su interior y la transportan sin mezclarla con el exterior, un comportamiento que les ha valido entre los físicos el sobrenombre de agujeros negros de la turbulencia.
En los primeros 200 metros, los dos remolinos concentraban hasta el triple de microplásticos que las aguas de referencia de la región. Y ninguno se comporta igual que el otro: el anticiclón retiene fragmentos, el ciclón retiene fibras.
Por qué importa un vacío a 600 metros bajo el mar de Canarias
Hay un problema de fondo que explica la relevancia de cualquier anomalía en la vertical. Cada año entran al océano entre cinco y doce millones de toneladas de plástico, pero todo lo que flota en la superficie de los mares del mundo suma menos de 300.000 toneladas. Falta muchísimo material. La hipótesis dominante es que está en el interior del océano, ese volumen enorme que casi nadie muestrea porque exige barco, tiempo y dinero.
Por eso cada peldaño de la columna de agua cuenta en Canarias. El estudio detectó también un máximo claro en torno a los 150 metros, coincidiendo con la picnoclina, la frontera de densidad que separa las aguas superficiales de las profundas y que frena el descenso de las partículas. Ese máximo tiene explicación física. El mínimo de los 600 metros, no: los autores señalan que probablemente no guarde relación directa con la dinámica de los remolinos y que queda pendiente de resolver y que los investigadores tienen que seguir explorando en las aguas de Canarias.
El trabajo deja además un dato incómodo para la lectura habitual del problema. Los fragmentos más pequeños, los de menos de 200 micras, son los más abundantes en ambos remolinos. Son también los más difíciles de detectar, los que ninguna campaña de limpieza retira y los que entran con más facilidad en la cadena trófica. La basura visible de las playas de Canarias es la parte del problema que se puede fotografiar. Esta es la otra, y está girando ahí abajo desde hace años.