Los conejos son normales en Fort Collins, Colorado, pero un fenómeno inquietante está llamando la atención de residentes y expertos: conejos silvestres con extrañas protuberancias negras que parecen tentáculos o cuernos sobresaliendo de sus cabezas. Lo que en otros tiempos se veía como animales tiernos y dóciles ahora está provocando sorpresa e incluso comparaciones con criaturas de pesadilla.
La periodista Amanda Gilbert, de 9NEWS Northern Colorado, captó la imagen de uno de estos conejos afectados, cuyo aspecto fue descrito por la residente Susan Mansfield como “espinas negras o palillos de dientes negros saliendo alrededor de su boca”. Según Mansfield, el ejemplar en cuestión había aparecido un año antes, sobrevivió al invierno y regresó con un crecimiento aún más pronunciado.
No se trata de un caso aislado. Imágenes de otro de estos conejos, con el rostro casi completamente cubierto por estas masas negras, se han viralizado en Reddit y otras redes sociales, atrayendo miles de comentarios y reacciones.
Conejos afectados por un virus exclusivo de su especie según los investigadores
Las autoridades de Colorado Parks and Wildlife han identificado la causa como el shope papillomavirus (SPV), un virus que solo afecta a los conejos y que no tiene cura. Este patógeno produce tumores de aspecto verrugoso llamados papilomas, principalmente en la cara y la cabeza de los conejos silvestres. Aunque es un pariente del virus del papiloma humano, los funcionarios han aclarado que el SPV no representa ningún peligro para humanos, mascotas u otros animales salvajes.
El virus se transmite exclusivamente entre conejos con mutaciones de ADN en animales, mayormente a través de insectos que pican, como pulgas y garrapatas, especialmente durante los meses cálidos. La mayoría de los conejos infectados no sufren daños graves a menos que los tumores interfieran con sus ojos o boca, lo que podría dificultarles alimentarse o ver. En muchos casos, las protuberancias desaparecen por sí solas con el tiempo.

Aun así, los expertos recomiendan a la población evitar acercarse o tocar a estos conejos. “Aunque puedan parecer enfermos o heridos, es mejor dejarlos en paz para que puedan seguir su ciclo natural”, señaló un portavoz de Colorado Parks and Wildlife.
Entre la ciencia y el folclore de estos conejos
El aspecto antinatural de estos conejos ha generado descripciones que van desde “zombis” hasta “conejos alienígenas” o “conejos Frankenstein”. Algunos investigadores y folkloristas creen que las protuberancias parecidas a astas podrían haber inspirado la leyenda del jackalope, una criatura mítica norteamericana representada como un conejo con cuernos de antílope.
Las redes sociales han explotado con memes y referencias culturales. En Instagram, un usuario comentó: “Wow, me dan pena”, mientras que otro bromeó: “Por una vez necesito que esto sea IA”. En Facebook, un comentario decía: “Los zombis están en aumento”, y otro hacía referencia a la famosa escena del conejo asesino de Monty Python and The Holy Grail.
Más allá del impacto visual, los especialistas insisten en que se trata de un fenómeno natural bien documentado por la ciencia. Los conejos con SPV siguen desempeñando su papel en el ecosistema y, en la mayoría de los casos, pueden vivir con normalidad mientras las lesiones no les impidan realizar sus actividades básicas.
El caso de los conejos de Fort Collins demuestra cómo un fenómeno local puede convertirse en un tema viral global gracias a la inmediatez de internet. Lo que comenzó como una curiosidad registrada por vecinos y periodistas locales ha derivado en debates sobre salud animal, conservación y la fascinación humana por lo extraño.
Aunque las imágenes pueden resultar perturbadoras, los expertos recuerdan que el SPV es un ejemplo más de cómo los virus coevolucionan con sus huéspedes, generando cambios visibles y, a veces, desconcertantes. Los conejos afectados seguirán vagando por los campos de Colorado, y quizá, sin proponérselo, alimentando leyendas y mitos para futuras generaciones.