Las previsiones de AEMET se cumplieron con creces: la borrasca Emilia dejó este sábado un temporal completo en Canarias, con lluvias intensas, granizo, tormenta eléctrica, un desplome térmico notable y oleaje muy adverso en buena parte del litoral. El episodio tuvo especial crudeza en las medianías y cumbres, donde se registraron nevadas en el Teide y también en zonas altas de Gran Canaria y La Palma, mientras el mar alcanzó alturas considerables en las costas más expuestas al norte.
La AEMET ya había advertido en su aviso especial de que el sábado sería el día más crítico. Y lo fue. Las olas superaron con facilidad los seis metros y se observaron mediciones cercanas a los siete metros en costas abiertas, un escenario que disparó cierres preventivos y la recomendación general de evitar paseos marítimos, piscinas naturales y zonas de baño durante las horas de mayor mar de fondo.
En paralelo, AEMET puso el foco en el riesgo combinado: viento fuerte + precipitación intensa + mar alterado. Esa mezcla es la que explica gran parte de las incidencias: caída de ramas, árboles, farolas y elementos ornamentales (incluidos adornos navideños), además de cortes puntuales por desprendimientos y problemas de visibilidad en carreteras de cumbre. En varios balances oficiales, el número de avisos tramitados superó holgadamente el millar y, en algunos recuentos de la jornada, se habló de cifras por encima de las 1.500, sin daños personales graves.

Uno de los datos más llamativos del día volvió a estar en Izaña (Tenerife). Según seguimientos en directo y balances meteorológicos, se registraron rachas muy intensas en la estación, con valores que llegaron a reportarse en torno a 159 km/h en el pico del episodio. Este tipo de rachas, unidas a temperaturas por debajo de cero en momentos puntuales, explican por qué el entorno del Teide amaneció con una estampa plenamente invernal.
AEMET mantiene el aviso especial este domingo tras un sábado con más de mil incidencias y cancelaciones de vuelos
En cuanto a la nieve, AEMET ya venía advirtiendo de que la precipitación podía transformarse en forma sólida en cotas altas. El resultado fue una nevada destacada en la zona alta de Tenerife, con acumulaciones que llegaron a rondar el medio metro en el Parque Nacional del Teide, además de episodios de nieve y granizo en cumbres de Gran Canaria. La combinación de viento y frío elevó la sensación térmica de riesgo y complicó la circulación en tramos expuestos.
También el transporte aéreo lo notó. La AEMET insiste en que, en escenarios de viento racheado y cizalladura, la operativa aeroportuaria puede cambiar con rapidez. Este sábado se registraron cancelaciones de vuelos interinsulares y desvíos, con especial afectación en La Palma. La recomendación operativa fue clara: comprobar el estado del vuelo antes de desplazarse y seguir las indicaciones de Aena y compañías.
“El sábado fue el día álgido: viento, oleaje, lluvia y nieve se solaparon en Canarias en un episodio plenamente invernal”, resume el aviso especial de AEMET.
De cara a este domingo, AEMET mantiene el foco en el norte de las islas de mayor relieve, donde predominarán los cielos nubosos y se esperan lluvias ocasionales, más probables y frecuentes en la provincia occidental. No se descartan chubascos localmente fuertes y, de madrugada, la posibilidad de aparato eléctrico en algunos núcleos convectivos. Además, se contemplan aguaceros y tormentas en aguas costeras, un detalle importante porque puede elevar de golpe la peligrosidad del litoral incluso cuando en tierra parezca que “ya pasó lo peor”.
En temperaturas, AEMET prevé pocos cambios en general, aunque con matices: ascenso de las mínimas en medianías y cumbres orientadas al norte, y ligeros ascensos de las máximas en vertientes sur de las islas montañosas. Aun así, se mantienen heladas débiles en cumbres de las islas centrales y de La Palma por encima de 1.900 metros, lo que obliga a prudencia en carreteras de altura por riesgo de placas de hielo.
El viento seguirá siendo protagonista: AEMET lo sitúa de componente norte, con rachas ocasionales muy fuertes en vertientes este y noroeste de las islas montañosas y en cumbres expuestas a primeras horas, disminuyendo durante la mañana. Ese descenso gradual no significa “vuelta a la normalidad” automática, porque tras un temporal así quedan ramas sueltas, estructuras inestables y zonas encharcadas que pueden generar nuevos avisos incluso con menos viento.
En el mar, AEMET mantiene un escenario de mar gruesa o muy gruesa, con viento del norte o noroeste de fuerza 6 o 7 (ocasionalmente 8) y mar de fondo del norte o noroeste que seguirá siendo significativo, aunque con tendencia a disminuir. La clave del domingo será no confiarse: la mar combinada puede seguir golpeando con energía suficiente como para provocar saltos de ola e inundación puntual de paseos y explanadas cercanas al agua.
Tras el sábado más duro de Emilia, AEMET mantiene el aviso especial y recomienda seguir las actualizaciones oficiales durante todo el domingo. En Canarias, el temporal deja una lección repetida: no hace falta que llueva a cántaros en tu calle para que el riesgo sea real; basta con que el mar siga bravo, el viento rachee en un momento dado o un barranco se reactive lejos del punto donde estás mirando.