En un movimiento sin precedentes en Canarias, la Agencia Tributaria Canaria (ATC) ha puesto en marcha su primer plan de inspección y control fiscal conjunto con los cabildos insulares, una medida destinada a intensificar la lucha contra el fraude fiscal en el Archipiélago. Esta iniciativa, que representa un paso estratégico en la consolidación de la autonomía tributaria canaria, tiene como objetivo mejorar la recaudación, combatir la economía sumergida y optimizar la coordinación institucional en materia fiscal.
Este nuevo plan de la Agencia Tributaria Canaria, que ya ha entrado en vigor, permitirá por primera vez que técnicos del Gobierno de Canarias y de los cabildos trabajen de forma conjunta y compartan información tributaria de manera legal, efectiva y segura. El foco estará puesto especialmente en sectores de alta incidencia económica y riesgo de evasión, como el alquiler vacacional, la hostelería, la construcción y el comercio minorista.
Agencia Tributaria Canaria: comienza una nueva era de inspección fiscal coordinada en Canarias
La activación de este plan ha sido posible tras varios meses de trabajo técnico, acuerdos jurídicos y diseño informático de plataformas de interoperabilidad fiscal entre la comunidad autónoma y las administraciones insulares. Según fuentes oficiales, se trata de una herramienta que no solo busca aumentar la eficacia recaudatoria, sino también garantizar la equidad entre contribuyentes y proteger los recursos públicos.
Los cabildos, que hasta ahora tenían competencias limitadas en materia de tributos propios, podrán desde ahora colaborar en las inspecciones vinculadas a impuestos cedidos como el IGIC (Impuesto General Indirecto Canario), el AIEM o el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, así como actuar frente a casos de ocultación de ingresos y declaraciones fraudulentas.
El plan también prevé el uso de nuevas tecnologías para detectar anomalías fiscales, mediante el cruce de datos bancarios, registros mercantiles, consumo energético y plataformas digitales de pago. De esta forma, se espera una mejor detección de patrones irregulares que hasta ahora escapaban al control de la administración autonómica.
La Agencia Tributaria de Canarias afirma que esta medida no busca aumentar la presión fiscal, sino hacer más justo el sistema y mejorar la percepción ciudadana respecto al uso de los impuestos.
“No se trata de perseguir al pequeño autónomo que comete un error puntual, sino de identificar bolsas estructurales de fraude que afectan a todos”, explicó un portavoz del organismo.
Además, se plantea una segunda fase del plan que incluirá campañas de información y formación a contribuyentes, en colaboración con colegios profesionales, asociaciones empresariales y cámaras de comercio. El objetivo es fomentar el cumplimiento voluntario y resolver dudas sobre las obligaciones fiscales en Canarias.
Este paso marca un hito en la madurez institucional de la Hacienda de Canarias, que desde la aprobación del REF y el Estatuto de Autonomía reformado ha ido ganando protagonismo y autonomía. El Gobierno regional valora este plan como una herramienta clave para blindar los servicios públicos ante escenarios de incertidumbre económica y para avanzar hacia un modelo de fiscalidad más transparente y eficaz.
El plan de inspección de la Agencia Tributaria de Canarias simboliza el inicio de una etapa más activa en la lucha contra el fraude en el Archipiélago. La colaboración entre instituciones, el uso de tecnología avanzada y el compromiso con la justicia fiscal son ahora los pilares de un sistema que busca ser más moderno, más riguroso y más equitativo para todos los canarios.