En Tenerife un niño de tan solo diez años resultó herido este lunes tras precipitarse desde un segundo piso en el núcleo de El Fraile, en el municipio de Arona, al sur de Tenerife. El suceso tuvo lugar alrededor de las 16:40 horas, cuando varios vecinos alertaron a los servicios de emergencia al ver al menor caer desde el balcón del edificio en el que residía. La Guardia Civil investiga si el pequeño se lanzó al vacío para huir de un supuesto caso de violencia doméstica por parte de un familiar directo.
Según los primeros testimonios en Tenerife, el niño se habría lanzado voluntariamente desde el balcón para escapar de una situación familiar conflictiva. Algunos testigos aseguran que momentos antes de la caída se escucharon gritos dentro de la vivienda, y se especula que el menor intentaba huir de una posible agresión. La versión aún no ha sido confirmada oficialmente, pero ha sido uno de los puntos de partida de la investigación abierta por la Guardia Civil.
Los primeros en asistir al menor fueron los sanitarios del centro de salud de Atención Primaria del barrio, que se encuentra a escasos metros del lugar del suceso. Poco después llegaron tres ambulancias del Servicio de Urgencias Canario, que se encargaron de estabilizar al niño y trasladarlo al Hospital Universitario Nuestra Señora de La Candelaria, en Santa Cruz de Tenerife.
El menor presentaba un traumatismo craneal y abdominal de carácter moderado. Aunque su estado era grave al principio, fuentes médicas indican que permanece estable dentro de la gravedad, y está recibiendo atención especializada por parte del equipo de pediatría, traumatología y neurología del centro hospitalario.
Sospechas de conflicto familiar y declaración de testigos en Tenerife
La Guardia Civil en Tenerife ha iniciado una investigación para esclarecer los motivos de la caída del menor. No se descarta ninguna hipótesis, aunque se da especial importancia a las declaraciones de algunos vecinos, quienes aseguran que el menor vivía en un entorno familiar complicado. Varias personas han afirmado haber escuchado discusiones frecuentes y episodios de tensión en el hogar del niño.
De momento, las autoridades han tomado declaración a los familiares directos del menor y están a la espera de ampliar los testimonios a otros vecinos del edificio. Se está tratando de reconstruir qué ocurrió en los minutos previos a la caída, y si hubo algún tipo de agresión o amenaza que motivara la acción desesperada del menor.
Una vecina del inmueble aseguró que no era la primera vez que se oían gritos provenientes de la vivienda. Otra persona afirmó que el niño habría saltado al ver que un adulto se acercaba de forma agresiva, aunque estas versiones todavía deben ser contrastadas por la Guardia Civil. La investigación sigue abierta y podría derivar en responsabilidades legales si se confirma que el entorno familiar del niño era inadecuado o peligroso.