El edil de Seguridad y Medio Ambiente, Florentino Guzmán, apuesta por una acción coordinada entre usuarios, empresarios y Consistorio para buscar una solución al botellón.

La práctica del botellón está considerada casi una cultura, generalmente, entre los más jóvenes, para los que ir de fiesta es más barato si compran la bebida fuera de los locales de ocio y consumen alcohol antes de entrar en ellos. Sin embargo, las molestias que esta práctica genera está trayendo por el camino de la amargura a los vecinos que se ven más afectados. La última de las denuncias se hizo viral este fin de semana en la redes sociales, donde un vecino de Cabo Llanos mostró el estado en que quedaban los alrededores de una zona de botellón habitual, la del entorno del aparcamiento del Parque Marítimo y de la terraza de verano que se ubica en la zona. A la suciedad se suma el ruido. En lo que va de 2019, y a falta de comprobar el resto de actas, la Policía Local ha levantado hasta 18 a los denominados coches-discotecas, que llevan en su maletero equipos de música que se ponen a gran volumen en las zonas de botellón. Esta práctica está prohibida de forma expresa en la nueva ordenanza de tráfico, que ahora mismo está en revisión, aunque en vigor. “El botellón no es algo que podamos controlar o erradicar solo con la acción policial”, explicaba ayer el edil de Seguridad y Medio Ambiente de Santa Cruz, Florentino Guzmán Plasencia. “La intervención de la policía es importante, pero no es la única acción posible. Normalmente lo que acaba ocurriendo es que la zona de botellón se desplaza y el problema se traslada a otros vecinos”, detalló el edil.

Por eso, Guzmán entiende que hay que hacer una labor de concienciación, pero también de coordinación. “Tenemos que hablar con los vecinos, pero también con los empresarios y con todos los servicios públicos implicados en este fenómeno casi cultural para buscar la mejor forma de minimizar su impacto”. “Es importante -continuó- impulsar acciones educativas, pero asimismo que no haya precios abusivos en los locales de ocio que fomenten beber en la calle porque es más barato. Tenemos que hablar y coordinar acciones entre todos”, apostilló Guzmán.

Los vecinos de Cabo Llanos ya se han reunido con el concejal de Medio Ambiente para mostrarle su preocupación precisamente por el ruido de la zona, tanto de la terraza de verano como el procedente del botellón, práctica esta que, al parecer, también se está realizando en la plaza trasera del Auditorio, además de en el Parque Marítimo.

Los ruidos y la limpieza son las dos principales quejas vecinales de los habitantes de esta zona, que ven cómo cada fin de semana, e incluso entre semana, la convivencia se hace realmente difícil, según denuncian los propios vecinos.