Las coladas del volcán continúan evolucionando, aunque lentamente, en dirección al oeste de la isla y el segundo río de lava que se espera que llegue al mar está ya a unos cien metros de la costa.

Al igual que ocurrió las semanas pasadas con la colada primigenia, cuando la lava entre en contacto con el agua del mar se producirá una nueva fajana y pequeñas explosiones y desprendimientos de ácido clorhídrico, por lo que podría decretarse un nuevo confinamiento de los vecinos de la zona.

La colada norte del volcán amenaza seriamente las viviendas de La Laguna en la que residen 1.600 vecinos que ya fueron evacuados la semana pasada. Los vecinos están esperanzados con que una vaguada paralice la colada que amenaza seriamente a muchas viviendas familiares.