Los cetáceos en Tenerife se han convertido en uno de los grandes atractivos del turismo marino en Canarias y en otras regiones de la Macaronesia y un problema para los Fast Ferrys entre las islas de Canarias por los impactos contra ellos. La presencia casi permanente de ballenas y delfines durante gran parte del año atrae a miles de visitantes que participan en excursiones para observar estos animales en su entorno natural.
Sin embargo, el crecimiento constante de esta actividad también plantea importantes desafíos relacionados con la sostenibilidad, la gestión turística y la protección de los propios animales. Un estudio científico liderado por investigadores de la Universidad de La Laguna ha analizado cómo las expectativas de los visitantes influyen en su nivel de satisfacción durante las actividades de avistamiento.
La investigación ha sido realizada por un equipo multidisciplinar compuesto por Claudia Hurtado, Raquel de la Cruz, David Domínguez, Álvaro Herrera, Sara Vicente y Patricia Arranz, y ha sido publicada en la revista científica PLOS ONE.
Cetáceos Tenerife y el crecimiento del turismo marino
El estudio compara la experiencia de observación de cetáceos en tres destinos de la Macaronesia: Tenerife, El Hierro y la isla de São Miguel en las Azores. El objetivo era analizar cómo las expectativas de los visitantes antes de realizar la actividad influyen en la percepción final de la experiencia.
Para ello, los investigadores realizaron un amplio trabajo de campo entrevistando a participantes antes y después de las excursiones de avistamiento. De este modo pudieron comparar las expectativas iniciales con el grado de satisfacción tras la experiencia.
La investigación se desarrolló dentro del proyecto científico START-BLUE, financiado por la Agencia Canaria de Investigación, Innovación y Sociedad de la Información, centrado en identificar sinergias para el desarrollo de turismo azul en espacios de la Red Natura 2000.
Los resultados muestran que las experiencias de observación de cetáceos Tenerife y en otros destinos no son homogéneas y dependen de varios factores: el tipo de visitante, el modelo de gestión del destino y las características de la actividad turística.
En Tenerife y en São Miguel, por ejemplo, participaron visitantes y residentes que buscaban experiencias más generalistas, interesados principalmente en observar cualquier especie de ballena o delfín durante la excursión.
En estos dos destinos también se detectó una mayor expectativa de proximidad con los animales. Según el estudio, el 62% de los participantes en Tenerife y el 67,6% en São Miguel esperaban tener un contacto cercano con los cetáceos.
El Hierro muestra un perfil de observador más especializado
El caso de El Hierro presentó características diferentes. Allí, los participantes en las actividades de avistamiento mostraron un perfil más especializado y un mayor conocimiento previo sobre las especies marinas presentes en la zona.
Muchos de ellos también combinaban la observación de cetáceos Tenerife y otras islas con actividades de turismo marino como el buceo, una motivación mencionada por el 23,5% de los entrevistados en El Hierro.
Además, los visitantes de esta isla mostraron interés por especies concretas presentes en la zona, como los zifios, un grupo de cetáceos de aguas profundas poco conocidos por el público general.
Uno de los resultados más llamativos del estudio es el alto nivel de satisfacción registrado en los destinos donde los encuentros con cetáceos son más frecuentes.
En Tenerife y São Miguel, donde las probabilidades de avistamiento son elevadas, los niveles de satisfacción entre los participantes superaron el 95%. En cambio, en El Hierro, donde los encuentros son menos frecuentes, la satisfacción descendió hasta el 78,6%.
Los investigadores también analizaron cómo influye el tipo de embarcación en la experiencia turística. Las embarcaciones pequeñas suelen ofrecer experiencias más personalizadas y atraen a visitantes con mayor interés en la conservación y el aprendizaje.
Por el contrario, las grandes embarcaciones concentran turistas con expectativas más generalistas y con mayor deseo de proximidad física con los animales, lo que podría aumentar la presión sobre las poblaciones de cetáceos.
El estudio destaca que una correcta gestión de las expectativas es clave para evitar frustraciones entre los visitantes cuando no se producen avistamientos o cuando estos son más breves de lo esperado.
“La educación ambiental y la correcta gestión del avistamiento de cetáceos son esenciales para garantizar la sostenibilidad del turismo marino”, señala el estudio publicado en PLOS ONE.
Proporcionar información previa clara y ofrecer explicaciones interpretativas durante la actividad puede mejorar la experiencia y evitar comportamientos que puedan afectar al bienestar animal, como presionar para acercarse demasiado a los cetáceos.
Los investigadores concluyen que el futuro del turismo de cetáceos Tenerife y en otras regiones de la Macaronesia pasa por equilibrar la experiencia turística con la protección de la biodiversidad marina.
En este sentido, las Áreas Marinas Protegidas y las zonas de especial conservación se presentan como espacios clave para desarrollar modelos de ecoturismo basados en el conocimiento científico y en la colaboración entre investigadores, operadores turísticos y administraciones.