Las autoridades de salud de Nueva Jersey confirmaron este año los primeros casos humanos del virus del Nilo Occidental, una enfermedad transmitida por mosquitos que preocupa cada vez más a los epidemiólogos por su capacidad de expansión en climas templados. El anuncio, realizado por el Departamento de Salud del estado, llega acompañado de un recordatorio urgente: la temporada de mosquitos aún no ha terminado y las condiciones climáticas favorecen su proliferación.
Según la información oficial, un niño del condado de Atlantic y un adulto del condado de Middlesex dieron positivo al virus y requirieron hospitalización. Ambos ya han sido dados de alta. Además, un donante de sangre del condado de Sussex resultó positivo de manera asintomática durante un análisis de rutina.
Estos son los primeros tres casos confirmados de 2025, aunque otros cuatro casos sospechosos se encuentran todavía bajo investigación. La cifra contrasta con la registrada en 2024, cuando Nueva Jersey reportó 41 casos humanos y ocho fallecimientos, un número muy superior al promedio histórico del estado, que ronda los 14 casos anuales.
El comisionado de salud interino, Jeff Brown, explicó a NBC Philadelphia que, aunque los contagios humanos detectados son de momento menos que el año pasado, “los niveles del virus en los mosquitos son altos”. Por ello, insistió en la necesidad de reforzar las medidas de prevención.
Qué es el virus del Nilo Occidental
El virus del Nilo Occidental (VNO) fue identificado por primera vez en Uganda en 1937 y llegó a Estados Unidos en 1999, a través de Nueva York. Desde entonces se ha expandido por todo el continente, convirtiéndose en la enfermedad transmitida por mosquitos más común en el país.
La mayoría de los infectados no presenta síntomas o solo experimenta fiebre leve, dolor de cabeza, fatiga o sarpullidos. Sin embargo, alrededor del 1 % desarrolla complicaciones graves, como meningitis, encefalitis o parálisis, que pueden ser mortales. Los grupos de mayor riesgo son los adultos mayores, las personas inmunodeprimidas y quienes padecen enfermedades crónicas.
En ausencia de una vacuna, la prevención de picaduras sigue siendo la herramienta más eficaz para frenar su propagación.
Por qué se expande en el noreste de EE. UU.
Los expertos relacionan el repunte de casos con el cambio climático. Los veranos cada vez más calurosos y las lluvias intensas generan aguas estancadas, criaderos perfectos para el mosquito Culex, principal vector del virus.
Aunque el VNO se asociaba inicialmente a zonas más cálidas como Texas, California o Florida, en los últimos años ha ganado terreno en estados del noreste, incluyendo Nueva Jersey y Pensilvania. Investigadores advierten que la combinación de olas de calor y humedad en la región podría consolidar estos brotes como algo recurrente.
Qué medidas se están tomando
El Departamento de Salud de Nueva Jersey recomienda a la población:
Usar repelentes con DEET o productos aprobados por la Agencia de Protección Ambiental (EPA).
Vestir manga larga y pantalones en exteriores.
Colocar y reparar mosquiteros en ventanas y puertas.
Eliminar aguas estancadas en jardines, macetas, cubos o canaletas.
Evitar actividades al aire libre durante el amanecer y el anochecer, cuando los mosquitos son más activos.
Al mismo tiempo, los programas locales de control de mosquitos están intensificando la fumigación en áreas de alto riesgo y realizando pruebas en piscinas de mosquitos para detectar el virus antes de que llegue a los humanos.
Una alerta sanitaria de largo plazo
Aunque la mayoría de las personas se recuperan sin necesidad de tratamiento médico, el aumento de casos graves y muertes en 2024 encendió las alarmas en Nueva Jersey. Este año, los primeros contagios confirman que el virus sigue circulando con fuerza y que la temporada de mosquitos aún no termina.
El VNO se ha consolidado como un problema de salud pública permanente en Estados Unidos. No es solo un asunto de verano: es un indicador de cómo las enfermedades vectoriales, favorecidas por los cambios ambientales, están alterando los mapas epidemiológicos tradicionales.
Los expertos concluyen que la vigilancia, la prevención comunitaria y la educación sanitaria son esenciales para reducir riesgos. En palabras de Jeff Brown: “El virus está aquí para quedarse, y nuestra mejor defensa es la precaución cotidiana”.