El despliegue de medios y herramientas tecnologías aplicadas al seguimiento informativo del acontecimiento natural que ha supuesto el volcán de La Palma, sin precedentes en España, ha supuesto un antes y un después en la narrativa informativa. El relato de los profesionales de los medios, procedentes de todas las partes del mundo, corresponsales y prensa regional y local está siendo acompañado de una forma de mostrar las consecuencias de la erupción con resultados prácticamente cinematográficos. Desde el uso de drones que ofrecen imágenes espectaculares del fenómeno natural a las recreaciones 3D, infografías y aplicación del big data y la geolocalización con resultados de gran valor informativo y espectacularidad visual.

La comunicación se abre paso en la isla de La Palma y nos muestra una forma de ver la actualidad informativa prácticamente inmersiva. También el relato y el nivel de detalle de las informaciones, combinación del espectáculo natural y de la búsqueda de historias en primera persona, es digno de reconocimiento. Dos medios locales han sido por ello reconocidos. La gestión de la comunicación que se está llevando a cabo podría ser, en un futuro, digna de estudio en las facultades de Periodismo.

Una de las responsables del equipo de Metrópolis Comunicación en la gestión de la comunicación del volcán, Verónica Pérez, nos explica algunas de las claves para una comunicación eficaz: “Una declaración de emergencia máxima requiere un protocolo de actuación también desde el punto de vista informativo”, explica. “Si hay algo que debemos tener claro es que la función del gestor de la información debe tener como objetivo final ayudar a las audiencias y a las comunidades a superar esta crisis juntos y prestar un servicio respetuoso y de utilidad”, añade.

El volcán que ha erupcionado en La Palma nos muestra, una vez más, que los medios de comunicación y las redes sociales cumplen una función de importancia vital al informar a la población y su participación en una situación de desastre o emergencia es imprescindible para lograr el retorno inmediato de la sociedad a condiciones de normalidad.

En el caso del volcán, según Anaïs Ojeda, periodista de Metrópolis en la Palma y responsable de comunicación del Cabildo “la gestión tradicional de la información se ha visto, desde el inicio de la erupción, reforzada por el papel estratégico de las redes sociales, no solo de las instituciones públicas y organismos que trabajan sobre el terreno, sino el de las propias redes de los medios de comunicación”.

Para esta consultora de comunicación, que ha coordinado el equipo de trabajo compuesto principalmente por los periodistas Daniel Gómez y Andrea Pérez, “las redes sociales han sido cruciales en momentos complejos para anunciar de forma inmediata y muy gráfica sobre cortes de carreteras, evacuaciones, ayudas y otros contenidos de interés general”.

Según los expertos de Metrópolis Comunicación, agencia de origen canario con 25 años de experiencia en el sector, “el futuro de una emergencia suele ser incierto y la situación puede ser muy cambiante, los planes de crisis se actualizan y se modifican a una velocidad vertiginosa. Por ello, los profesionales de la comunicación que están al frente deben actuar con agilidad para identificar hacia dónde evoluciona la crisis y ofrecer información de utilidad y datos actualizados a los medios de comunicación con celeridad”.

En el caso de Metrópolis Comunicación, empresa fundada en 1995 por Santiago Pérez, la veteranía en un grado, y varias crisis después, como el derrumbe del edificio de Los Cristianos, el incendio en el Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria o el impacto de la pandemia en distintos entornos y empresas, consideran que hay algunos elementos comunes que son la base para el buen funcionamiento de un equipo de comunicación al frente de una crisis.

Entre los elementos imprescindibles, según la periodista de la agencia, Leticia González, especializada en comunicación de emergencias, “disponer de una buena agenda de contactos, el uso de un vocabulario especializado y adaptado a la emergencia, el manejo de herramientas de edición multimedia, contacto con el exterior para compartir opiniones no contaminadas por la vorágine de la emergencia y una gran dosis de empatía y sensibilidad para ser consciente del impacto que la información que escribimos puede tener sobre las personas afectadas son claves en toda gestión”.