Daira a punto de terminar el grado en biología, Demian contando los días para su viaje de graduación del instituto, Lara soñando con una tarta de cinco pisos para su fiesta de 15 cumpleaños y Alejandro había empezado a darse maña con Uber porque con los trabajos de fontanería no llegaba a final de mes. Mía apenas tenía seis años.

Todos ellos regresaban de pasar un día de picnic en Tandil, en Buenos Aires, Argentina, cuando su coche, un Opel Corsa Classic, fue embestido por detrás por un vehículo Grand Cherokee. Recibieron un impacto tan brutal que acabaron estrellándose contra otro vehículo, un camión que transportaba cemento. El Corsa salió despedido hacia el arcén, donde se prendió fuego con todos los ocupantes adentro, que fallecieron.

Alejandro Torres, padre de Daira, de 20 años, Demian, de 17, y Mía de 6, “era el tío payaso de la familia, a los chicos les encantaba salir con él porque era diversión asegurada”, cuenta su hermana Yésica al diario Clarín.

Yésica explica que el Opel Corsa fue un regalo que le hizo a su hermano dos meses atrás para que pudiera ganar más dinero con sus trabajos de fontanería, y asegura que era muy cuidadoso al volante.

El conductor del todoterreno que provocó el accidente, de 67 años, fue puesto en libertad tras pagar una fianza de 10 millones de pesos, lo que ahonda en el dolor de la familia a la que todo esto le suena a impunidad. “Es un empresario con dinero y ha puesto como aval una lujosa casa en la Capital Federal”, lamenta Yésica. Además, al día siguiente de salir de prisión, fue ingresado en el Hospital Municipal Dr. Ángel Pinto por un “dolor toráxico”. donde permanece internado en una sala común y con custodia policial.

Los investigadores estudian las imágenes de un video registrado en esa misma carretera que aunque no muestra el momento del impacto, sí ayudará a determinar la velocidad a la que circulaba el todoterreno que provocó el accidente.