Según la Dirección General de Salud Pública, Canarias se mantiene entre las comunidades con más infecciones de VIH, solo por detrás de Madrid, Cataluña, Comunidad Valenciana y Andalucía. «Tenemos una tasa de 10,81 casos por 100.000 habitantes al año, por encima de la media nacional, que ronda los 7 casos por 100.000 habitantes», explica Guillermo Pérez Martín, técnico del servicio de Vigilancia y Prevención, coincidiendo con el Día Mundial de la Lucha contra el Sida.
Un perfil claro de los nuevos diagnósticos en Canarias
El perfil de los nuevos diagnósticos también se repite año tras año en Canarias. El 88,8% de los casos corresponde a hombres de entre 25 y 45 años y alrededor del 60% son de nacionalidad española. En cuanto a las vías de transmisión, el 62,8% de los nuevos diagnósticos está vinculado a personas gais, bisexuales y otros hombres que tienen sexo con hombres, mientras que el 35,5% se asocia a relaciones heterosexuales sin protección. Solo un caso se relacionó con el uso de drogas inyectadas, lo que confirma el peso predominante de las prácticas sexuales sin protección en la expansión del virus.
Los expertos recuerdan que, en la mayoría de los casos, el VIH se detecta en fase asintomática, a menudo durante revisiones médicas, pruebas de cribado o chequeos específicos. Sin embargo, uno de los datos que más preocupa en Canarias es el porcentaje de diagnósticos tardíos: el 44,6% de las personas con VIH se entera de su infección cuando el virus lleva entre cinco y diez años replicándose en su organismo. «En realidad estamos mejor que en el resto del Estado, donde el 51% de los diagnósticos son tardíos, pero sigue siendo una cifra muy alta», admite Pérez.
«El reto ahora es reducir los diagnósticos tardíos y el estigma asociado al VIH», resume Pérez.
Este retraso en la detección impacta de forma directa sobre la salud. Cuanto más tarde se diagnostica el VIH, peor es el pronóstico y mayores son las complicaciones clínicas. Entre el 17 y el 20% de los positivos se identifica cuando ya ha debutado el sida, es decir, cuando las defensas han caído tanto que se desarrollan infecciones oportunistas o enfermedades graves asociadas. Los especialistas insisten en que, con los tratamientos actuales, una persona diagnosticada a tiempo puede llevar una vida larga y con buena calidad.
Por eso, desde Salud Pública se insiste en reforzar la prevención y el diagnóstico precoz en Canarias, con campañas dirigidas a la población general y mensajes específicos para los grupos más afectados. El uso sistemático del preservativo, la realización de pruebas rápidas en centros de salud, ONG y servicios comunitarios, y el acceso a la profilaxis preexposición (PrEP) para personas con mayor riesgo son herramientas que, bien combinadas, permiten frenar la transmisión.
Otro de los grandes avances destacados por las autoridades es el fin de muchas barreras laborales y sociales ligadas al VIH. Gracias al Pacto Social por la No Discriminación y la Igualdad de Trato asociada al VIH, al que Canarias está adherida desde su creación, se han eliminado restricciones para trabajar en la Administración, las Fuerzas Armadas y los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad. Para las personas con VIH, esto supone un cambio simbólico y práctico muy relevante: deja claro que el virus no puede ser motivo de exclusión.
Las entidades sociales que trabajan en Canarias recuerdan que el estigma sigue siendo una de las grandes asignaturas pendientes. Muchas personas temen hacerse la prueba o revelar su diagnóstico por miedo al rechazo, lo que alimenta los diagnósticos tardíos y la desinformación. De ahí que el mensaje que se repite cada 1 de diciembre sea doble: «hazte la prueba» y «el VIH no define a nadie». La evidencia científica respalda que, con tratamiento y carga viral indetectable, el virus no se transmite, un concepto conocido como “indetectable = intransmisible”.
En paralelo, el sistema sanitario de Canarias continúa mejorando el seguimiento de los pacientes, integrando unidades de VIH, servicios de Atención Primaria y recursos comunitarios. El objetivo es que nadie quede fuera del circuito asistencial, especialmente en islas no capitalinas o zonas con menos recursos. Para las autoridades, la combinación de tratamiento, prevención, educación y lucha contra el estigma es la única vía para reducir de verdad las nuevas infecciones en los próximos años.
Con 242 nuevos casos en un año y una tasa que sigue por encima de la media estatal, Canarias enfrenta un reto claro, pero también dispone de las herramientas para cambiar la tendencia. La apuesta por más información, más pruebas y menos prejuicios será decisiva para que, en los próximos informes, el nombre de Canarias aparezca no solo entre las comunidades con más casos, sino también entre las que más han logrado reducirlos.