El Ejército de Tierra, que en Canarias lidera el Teniente General Carlos Gabriel Palacios Zaforteza, jefe del Mando de Canarias (Macan), termina 2019 con excelentes resulatdos y reconocimientos internacionales por sus esfuerzos en las misiones internacionales en Mali e Irak. Se trata de una agenda en las que ha participado efectivos de la Brigada Canarias XVI y el Batallón de Helicópteros de Maniobra VI. Sus soldados se embarcaron en la Armada Invencible, hicieron historia en Rocroy, se batieron por media Europa y hasta libraron la Guerra de Cuba. Es el Regimiento Soria 9, el más antiguo de Europa, tiempo atrás conocido como los Tercios de Nápoles, y está a punto de regresar de Irak.

El Ejército de Tierra ultima estas semanas el regreso a las islas. En mayo, sus unidades fueron activadas para volver a un escenario que ya conocen, el de la crisis del Sahel, en Mali, donde estuvieron en 2015 bajo mandato de la Unión Europea, y participaron por primera vez en un despliegue en Irak, en este caso como parte de la coalición internacional que adiestra a las Fueras Armadas de ese país a petición del Gobierno de Bagdad.

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La Brigada de Canarias tiene un largo historial en misiones de paz, que arranca a finales de los noventa en Bosnia-Herzegovina y Kosovo (Unprofor, de la ONU, y Sfor y Kfor, de la OTAN), sigue en cuatro rotaciones en Afganistán (Aspfor, de la OTAN) y más recientemente se prolonga en Mali (EUTM, de la UE) y Líbano (Unifil, de la ONU), pero nunca había sido destacada a Irak. En dos meses, dará el relevo a la Brigada de Córdoba en la base Gran Capitán, a 30 km. de Bagdad.

Su cometido ha sido el de entrenar a las unidades del Ejército iraquí que siguen combatiendo contra el grupo yihadista Daesh, en una guerra que el Gobierno de Bagdad ha dado por terminada, pero en la que se siguen produciendo ataques de la insurgencia. Las unidades españolas en ese país no participan ni directa ni indirectamente en las operaciones contra el Daesh, sino que se limitan a ayudar al Ejército de Irak a prepararse para asumir la seguridad de su país por sí solo, precisa el teniente general Carlos Palacios, jefe del Mando de Canarias, en un encuentro de prensa.

Para adaptarse a su nueva función, los 350 militares que se desplazaron desde Canarias a Irak con apoyo del batallón de helicópteros Bhelma VI, también radicado en las islas “Para nosotros supone un reto, otro más. Este regimiento se ha desplegado ya en otros países, en misiones muy exigentes donde lo hemos hecho muy bien. A veces nos ha costado la vida de algunos de nuestros soldados, pero estamos preparados para este reto”, aseguraba antes de salir el coronel Waldo Barreto, jefe del Soria 9, a Efe.

El Regimiento Canarias 50, por su parte, ha aportado 150 militares a la nueva rotación española en Mali, la más numerosa, con diferencia, de la misión europea EUTM. En su caso, se desplegó fundamentalmente en la base de Koulikoro, a 60 kilómetros de Bamako, con el mismo cometido de entrenar al Ejército local para que pueda afrontar el desafío que suponen los grupos yihadistas que operan en la franja del Sahel.

En su caso, han viajado teniendo muy presente los riesgos a los que se enfrentan, aunque sus órdenes se limiten a instruir al soldado maliense: relevan a la Brigada Galicia, que la noche del 23 al 24 de febrero consiguió repeler con fuego de ametralladoras pesadas un ataque terrorista que intentó introducir en la base de Koulikoro dos furgonetas bomba con alrededor de 1.000 kilos de explosivo.

El jefe del nuevo contingente, el teniente coronel Juan Carlos Fernández, asegura a Efe que ese incidente se ha tenido muy en cuenta al preparar la misión, pero ha servido para acentuar el reconocimiento de los militares malienses hacia los soldados españoles. Entre otras cosas, apunta, porque en la base que los terroristas quisieron volar en Koulikoro los militares malienses viven con sus familias.