El fallecimiento de Bárbara Moffatt, en Burnley, una ciudad obrera de Inglaterra, ha conmocionado a la opinión pública de aquel país. Bárbara se convirtió en un referente por defender más investigación en el fallecimiento de su hija, en 2017, en Tenerife. Una “muerte extraña”, según calificó en repetidas ocasiones, hasta ayer, día en el que la encontraron muerta en su casa debido a un infarto, según relata el Daily Mail.

La historia se remonta a 2017, cuando Kelly Slater se encontraba de vacaciones en la Isla. Decidió ir a practicar kárting, pero un accidente que le produjo heridas muy importantes derivó en su fallecimiento. La autopsia desveló que Kelly había consumido mucho alcohol y, además, se hizo varios selfies, y grabó vídeos, conduciendo, algo que resultó fundamental para tan triste desenlace.

Su madre siempre sostuvo que, pese a esos importantes condicionantes, la investigación que se llevó a cabo no puso especial hincapié en deficiencias del recinto que “habrían evitado” que Kelly muriera.

“Bárbara había estado decepcionada por el resultado de la investigación y sentía que todavía tenía muchas preguntas sin responder sobre la muerte de Kelly. Pero ella había estado bien después de que dejamos la Corte de Magistrados de Burnley y todos sabíamos que nunca dejaríamos de luchar porque se hiciera justicia”, ha reconocido una vecina.