La aprobación final del presupuesto del año 2021 era uno de los temas candentes del pleno ordinario del mes de mayo del Ayuntamiento de Candelaria. Previamente a su celebración, los grupos políticos de oposición habían presentado más de medio centenar de alegaciones para que fueran tenidas en cuenta en la redacción de las cuentas anuales del municipio.

El Partido Popular de Candelaria, presentó 26 alegaciones que fueron rechazadas por el grupo de gobierno (PSOE), sin aludir ninguna explicación. Así pues, en el pleno, Juan Miguel Olivera, portavoz del PP, manifestó, al igual que otros portavoces, que “venir a debatir los presupuestos se trata de un debate estéril puesto que ya las alegaciones están rechazadas”.

Por su parte, el concejal de Hacienda, Airam Pérez (PSOE), en su contestación manifestó que “le parece triste y lamentable que en la casa del pueblo se diga que es un debate estéril”. Sin obtener turno de réplica, la oposición tuvo que escuchar las palabras de Francisco Pinto (PSOE), edil de protocolo, atacando una de las alegaciones presentadas por el PP, cuando ya el grupo municipal socialista había agotado casi su tiempo.

Olivera, en su intento por defenderse intentó apelar el ataque del concejal socialista, fue silenciado por la alcaldesa, Mari Brito (PSOE), la cual, de muy malos modos, tildó de “lamentable” la situación que se estaba viviendo en el salón de plenos.

Tras estas afirmaciones, los concejales del grupo municipal popular abandonaron el pleno ordinario, lo que provocó que la alcaldesa-presidenta pidiera “respeto” y elevara la voz al dirigirse, en un ataque personal a Olivera, como “faltón, demagogo y maleducado”.

En declaraciones posteriores, Olivera (PP) manifestó que “no se nos dejó hablar ni contestar a las alegaciones en el pleno y se ve claramente como no aceptan las propuestas de la oposición, pasando el rodillo político desde que comenzamos la legislatura”. Además, también calificó que las prácticas que tiene el grupo de gobierno “son propias de otra época y son actos de revancha y venganza cuando lo que quiere el pueblo de Candelaria es que haya un clima de concordia”.