Esta mañana el catedrático de Geología de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria José Mangas ha advertido de que los ríos de lava sepultarán comunicaciones terrestres, eléctricas y telefónicas y crearán una lluvia ácida cuando el magma lleguen al mar.

El nuevo volcán resultante que estalló este domingo en La Palma está emitiendo de 6.000 a 9.000 toneladas diarias de dióxiodo de azufre (SO2) y ha formado una colada con una altura media de seis metros que avanza a 700 metros por hora, arrasando a su paso casas, cultivos e infraestructuras en varias zonas de La Palma.

Mapa de peligrosidad de la colada de lava basáltica que discurre hacia la costa de Los Llanos de Aridane.

La erupción tiene dos fisuras, separadas unos 200 metros, y ocho bocas por las que emerge la lava, ha explicado el director técnico del Plan de Prevención de Riesgo Volcánico de Canarias, Pevolca, Miguel Ángel Morcuende.

Mientras tanto, más de 5.000 personas permanecen evacuadas y ya hay un centenar de viviendas afectadas, según ha indicado Zapata. También hay carreteras y un colegio totalmente engullido por la lava.

La previsión tras la reunión del Plan de Prevención de Riesgo Volcánico de Canarias (Pevolca), es que las coladas pudieran llegar a la zona costera sobre las 20.00 horas.