Dos jóvenes circulan por la avenida Marítima de Santa Cruz de Tenerife en el mismo patinete y, además, sin hacer uso del casco.

En los últimos tiempos la incorporación de este elemento en la vida de las ciudades ha generado polémica, debido a sucesos como el ocurrido la pasada semana, cuando un hombre de 80 años falleció tras ser atropellado en Los Cristianos.

Ocurrió en el paseo de la playa de Las Vistas, vía en la que actualmente está prohibida la circulación del citado vehículo a motor. El afectado fue trasladado por los recursos de emergencia a un centro hospitalario, pero lamentablemente murió debido a las heridas ocasionados por el impacto.

En este caso, dos hombres transitan por la citada avenida en el mismo patinete cuando son increpados por varios conductores. En un momento se echan a un lado, pero reanudan la marcha en medio del tráfico.

Queja

En respuesta a esto, la asociación Queremos Movernos ha exigido a los diferentes ayuntamientos de Tenerife una regulación “que proteja a los ciudadanos” de los posibles accidentes de patinete como el que costó la vida a un hombre, de 80 años, en el sur de la Isla.

“Es una cuestión de seguridad pública, pues se pone en peligro la integridad de los peatones, especialmente la de las personas con discapacidad, las personas mayores y los menores”, aseguran, recalcando la necesidad de que los peatones tengan mayor protección.

El comunicado íntegro es el siguiente:

La noticia de un atropello mortal en Los Cristianos, provocado por un patinete y que ha tenido como resultado el fallecimiento de una persona octogenaria, nos exige recordar y solicitar a los ayuntamientos, una regulación en ordenanza municipal, que ampare y proteja a la ciudadanía.

Si ya el Real Decreto 970/2020, de 10 de noviembre, por el que se modifican el Reglamento General de Circulación y el Reglamento General de Vehículos, en materia de medidas urbanas de tráfico, establece que los vehículos de movilidad personal no pueden circular por aceras y zonas peatonales, y la Dirección General de Tráfico indica que la regulación del estacionamiento, de los mencionados vehículos, corresponde a los ayuntamientos en ordenanza municipal, no entendemos que la inmensa mayoría de los ayuntamientos canarios no lo hayan materializado. Que no exista una ordenanza clara y unas actuaciones rigurosas que acaben con el anarquismo que rodea a la circulación y al estacionamiento de los vehículos de movilidad personal, no se puede alargar en el tiempo.

Es una cuestión de seguridad pública, pues se pone en peligro la integridad de los peatones, especialmente la de las personas con discapacidad, las personas mayores y los menores. Unos colectivos con menor capacidad de respuesta, para esquivar un peligro si se trata de que estos vehículos circulan por zonas peatonales y también para garantizar que el estacionamiento no invada los itinerarios peatonales accesibles, no bloquee los cruces o no suponga una barrera más a sortear, de las muchas que encontramos.

Una ordenanza que, con el desembarco de empresas de alquiler de estos vehículos, debe dejar muy claras sus obligaciones y las limitaciones necesarias para garantizar la seguridad de los ciudadanos. Delimitar zonas de estacionamiento, para entrega y recogida de los vehículos y obligar al anclaje de los mismos para evitar el riesgo sobre las personas.

Pero no basta con la elaboración de una ordenanza. La actuación debe llegar a meta y eso significa un riguroso control del cumplimiento de lo contenido en la ordenanza y un régimen de sanciones que haga posible la corrección de comportamientos incivicos que nos impiden el ejercicio de la plena ciudadanía.

Desde Queremos Movernos solicitamos a todos los alcaldes de los ayuntamientos de la isla de Tenerife, que no demoren esta regulación. Nuestra indefension es absoluta y el peligro es evidente. En nuestros pueblos y ciudades podemos convivir todos, si a todos se nos respetan los derechos que nos asisten.