Las aguas del Atlántico que rodean el archipiélago de Canarias han vuelto a captar la atención de la comunidad científica tras detectarse cambios visibles en la superficie del océano cerca de Canarias. Durante los últimos días, satélites de observación oceánica han identificado zonas del mar con tonalidades verdosas y turquesas que contrastan con el azul profundo característico del Atlántico en esta región.
Este cambio ha sido analizado por especialistas del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) y por investigadores vinculados a la Plataforma Oceánica de Canarias (PLOCAN), quienes estudian qué procesos naturales pueden estar detrás de este episodio.
Las primeras conclusiones apuntan a una intensa proliferación de fitoplancton, un conjunto de microalgas microscópicas que viven en la superficie del océano y que constituyen la base de la cadena alimentaria marina.
Cuando estos organismos se multiplican de forma rápida, el color del agua puede cambiar y volverse más verdoso o turquesa. Este tipo de episodios pueden observarse desde el espacio gracias a los satélites que monitorizan continuamente el color del océano.
Los científicos investigan el aumento de fitoplancton en Canarias
El fitoplancton desempeña un papel esencial en los ecosistemas marinos. Estos microorganismos realizan fotosíntesis, absorben dióxido de carbono y producen una gran parte del oxígeno del planeta.
Cuando las condiciones del océano de Canarias son favorables, pueden multiplicarse rápidamente y generar lo que los científicos denominan una floración de fitoplancton en el Atlántico.
Las imágenes captadas recientemente muestran amplias áreas del océano cercanas al archipiélago donde la concentración de estas microalgas es especialmente elevada. Los investigadores explican que este tipo de episodios suele estar relacionado con cambios en las corrientes marinas, en la temperatura del agua o en la presencia de nutrientes que ascienden desde las profundidades.
Aunque estas proliferaciones pueden llamar la atención por el cambio de color que provocan en el mar, los especialistas señalan que en la mayoría de los casos se trata de procesos naturales que forman parte del funcionamiento normal del océano. No obstante, el seguimiento científico resulta importante porque determinadas especies de microalgas pueden producir toxinas o generar alteraciones temporales en los ecosistemas marinos.
El Atlántico cerca de Canarias es clave para la investigación oceanográfica
El entorno oceánico del archipiélago de Canarias es especialmente interesante desde el punto de vista científico. La interacción entre los vientos alisios, las corrientes oceánicas y la topografía submarina del fondo marino crea condiciones únicas para la aparición de procesos de alta productividad biológica.
Uno de estos procesos es el llamado afloramiento oceánico, que ocurre cuando aguas profundas ricas en nutrientes ascienden hacia la superficie. Cuando esto sucede, el fitoplancton encuentra condiciones ideales para multiplicarse rápidamente.
Este incremento de microorganismos suele atraer a numerosos peces y otros organismos marinos, lo que puede favorecer la presencia de depredadores como delfines, tortugas marinas o diferentes especies de cetáceos.
Por este motivo, algunos investigadores consideran que estos episodios pueden representar momentos de gran productividad biológica en el océano.
El seguimiento de estos procesos se realiza hoy en día mediante tecnología avanzada. Los satélites europeos del programa Copernicus permiten detectar pequeñas variaciones en el color del océano, lo que facilita identificar rápidamente concentraciones de fitoplancton en amplias zonas del Atlántico.
Además de las observaciones desde el espacio, los científicos utilizan sensores oceánicos, boyas instrumentadas y campañas científicas en el mar para recoger muestras de agua y analizar la composición de las microalgas presentes.
Instituciones como la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y la Universidad de La Laguna participan activamente en proyectos de investigación destinados a comprender mejor la dinámica del océano en esta región del Atlántico. Comprender cómo evolucionan estos procesos resulta clave para evaluar cómo el cambio climático puede afectar a los ecosistemas marinos y a la distribución de especies en el océano.
Por el momento, los investigadores en Canarias continúan monitorizando la evolución de esta floración detectada cerca del archipiélago mediante imágenes satelitales, sensores oceánicos y análisis de muestras recogidas directamente en el mar. Los resultados permitirán determinar con mayor precisión la magnitud real del episodio y su posible impacto en la biodiversidad marina de Canarias.
Aunque el cambio de color del mar pueda resultar llamativo para quienes observan el océano, los científicos recuerdan que estos procesos forman parte de la compleja dinámica natural del Atlántico y ofrecen una oportunidad única para estudiar cómo funcionan los ecosistemas marinos.