Un peligro para Canarias: avispón asiático, caracol gigante y hormiga de fuego son los frentes abiertos que vigilan
El aviso llega como llegan ahora casi todas las alertas ambientales en Canarias: primero una notificación ciudadana, luego una validación técnica y, en cuestión de horas, un operativo de campo activado. Cuando hace pocos días apareció un nido de avispón asiático en un centro educativo de Las Palmas de Gran Canaria, la respuesta no se improvisó. Activó un protocolo ensayado miles de veces en el archipiélago por RedExos, la Red Canaria de Alerta Temprana de Especies Exóticas Invasoras, un dispositivo público que desde 2020 combina ciencia, administración y ciudadanía para frenar la expansión de las especies que amenazan la biodiversidad insular.
El engranaje cumple cinco años, pero su origen es anterior: nació como experiencia piloto en 2017, impulsada por el Real Decreto 630/2013, la norma estatal que insta a las comunidades autónomas a crear redes de alerta temprana frente a especies invasoras. De ese mandato surgió en Canarias el dispositivo dependiente de la Consejería de Transición Ecológica y Energía del Gobierno regional, una estructura singular en España por su grado de integración con la ciudadanía.
Las cifras de un sistema en expansión
La actividad de RedExos que refleja el portal esTenerife.com en estos años se traduce en cifras de magnitud considerable. La red acumula 37.932 ejemplares reportados de 648 especies distintas, entre plantas y animales. El 43% de ellas han sido ya extraídas o capturadas en algún punto del archipiélago. Solo en el último año se registraron 7.847 avisos de flora sospechosa y 891 de fauna, una cadencia de reportes que da idea del nivel de actividad que mantiene el sistema y de la implicación que ha logrado en la ciudadanía isleña.
Detrás de los datos hay una red humana muy concreta en Canarias: cerca de 950 personas han colaborado activamente con sus observaciones desde la creación del dispositivo. Algunos son técnicos, otros son naturalistas aficionados, biólogos amateurs o, simplemente, ciudadanos atentos al paisaje de su isla. Cada aviso pasa por una validación experta antes de que el equipo de RedExos active actuaciones sobre el terreno, lo que garantiza que los recursos públicos se destinen a las amenazas reales.
No todas las especies exóticas invasoras son objeto de actuación en todos los lugares: la prioridad se establece según la presencia previa, el nivel de colonización y el riesgo concreto para la biodiversidad de cada isla de Canarias.
El avispón asiático, la última alerta
El caso del avispón asiático en Gran Canaria es un ejemplo del modo de trabajo de la red. Tras la detección de un nido en el instituto Isabel de España, en la capital grancanaria, el equipo retiró el avispero y activó un protocolo de seguimiento. Ahora comienza la fase más delicada: el rastreo estival. Desde RedExos se está diseñando un protocolo para colocar trampas específicas en la isla y detectar el insecto antes de septiembre, momento en el que las hembras ya estarían fecundadas y comenzaría un nuevo ciclo reproductivo.
El objetivo final es evitar que la especie se establezca, compita por recursos y desplace a especies autóctonas, como ya está ocurriendo en algunas zonas del norte peninsular y en Canarias.
Otros frentes abiertos en las islas de Canarias
El avispón asiático en Canarias no es ni mucho menos el único frente activo. RedExos mantiene varias batallas simultáneas:
- Caracol gigante africano: una de las especies invasoras más agresivas del planeta, detectada en Tenerife en 2023 y bajo seguimiento en varios puntos de la isla.
- Hormiga de fuego (Wasmannia auropunctata): prioridad alta en Tenerife por su agresividad y capacidad de expansión.
- Chinche americana del pino (Leptoglossus occidentalis): ha pasado de alerta a seguimiento por su grado de dispersión. Aún se desconoce el impacto que puede tener sobre el pino canario.
- Yerbarrubí (Melinis repens): especie vegetal de rápida expansión en La Palma. Su llegada se asocia al movimiento de maquinaria pesada tras la erupción del Tajogaite, que facilitó el transporte involuntario de semillas desde fuera de la isla.
- Ardilla moruna: instalada en Fuerteventura, con riesgo constante de salto a otras islas. Se han detectado siete ejemplares en Gran Canaria, varios viajeros en Lanzarote (incluso uno escondido en un coche) y otros en Tenerife trasladados en caravanas. El trasiego turístico estival es un factor de riesgo permanente.
Cuándo se interviene y cuándo no
Una característica diferencial de RedExos en Canarias es que decide también cuándo deja de intervenir. Cuando una especie ya está demasiado extendida para ser erradicada, la fase de alerta temprana se cierra y la gestión pasa a otras administraciones especializadas en control permanente. Un ejemplo claro es el del rabo de gato, presente en gran parte del archipiélago: la red solo actúa en El Hierro, Lanzarote y Fuerteventura, las únicas islas aún no plenamente colonizadas por esta planta.
El papel decisivo de la ciencia ciudadana
Sin la implicación ciudadana, RedExos en Canarias no funcionaría tal y como lo hace. La detección de la chinche americana del pino y la del yerbarrubí en La Palma, por ejemplo, partieron de avisos vecinales.
Detrás de la red informal hay perfiles muy diversos: desde colaboradores con más de 1.300 reportes acumulados hasta ciudadanos que envían su primer aviso al cruzarse con una especie sospechosa en una playa o un sendero. Plataformas como el Banco de Datos de Biodiversidad de Canarias (Biota) complementan el sistema con un repositorio público de información biológica que permite trazar la presencia y evolución de cada especie a lo largo de los años.
Resultados sobre el terreno: La Graciosa
El trabajo conjunto entre el Organismo Autónomo de Parques Nacionales y RedExos ha permitido este año, por ejemplo, eliminar más de 8.600 plantas de tabaco moro (Nicotiana glauca) en La Graciosa, la octava isla del archipiélago. Es uno de tantos ejemplos del modo en que la red articula la colaboración entre administraciones para frenar la expansión de especies que, sin intervención, comprometerían el frágil equilibrio ecológico de un territorio biológicamente único en el mundo.