Así ocurrió la venganza de la familia Da Silva, que se saldó con cuatro muertos en una boda en Madrid

Los 5.000 euros en metálico que aparecieron en el interior del vehículo (Fuentes policiales / EFE).

En la Avenida de la Constitución de Torrejón de Ardoz (Madrid) la gente ha vuelto a la normalidad este domingo al mediodía. Apenas hay paseantes y sólo se nota algo raro en que los coches rebajan la velocidad cuando pasan frente al restaurante El Rancho. Señalan y rumorean algo que bien podría ser «aquí fue». Lo que los conductores no saben es que sus ruedas están pasando por encima de manchas de sangre ya resecas sobre el asfalto.

Apenas unas horas antes, sobre las 2.00 de la madrugada, estaba llegando a su fin una boda entre dos familias de etnia gitana. Habían llegado al restaurante sobre las 19.30, se sentaron a cenar a eso de las 21.00, siguieron todas las tradiciones gitanas, comieron, bebieron, celebraron y todo sucedía con normalidad. Era un día feliz para los novios y todos estaban volcados en eso.

Según trasladan fuentes policiales a EL ESPAÑOL, lo que nadie sabía era que, al lado del restaurante, cuatro miembros de la familia Da Silva esperaban en un Toyota Corola, plateado, y con 5.000 euros en efectivo, de origen todavía desconocido, sobre el suelo del vehículo. Eran el padre, sus dos hijos y su sobrino; de 35, 17, 16 y 18 años de edad respectivamente.

Los Da Silva son de origen portugués, aunque habían llegado a España hace muchos años y se habían afincado en la Cañada Real, el núcleo chabolista marginal que recorre el sur de Madrid. De hecho, los dos hijos del patriarca ya habían nacido en España.

Ni habían sido invitados a la boda que se celebraba en El Rancho ni estaban de celebración, buscaban cobrarse una venganza contra el enlace porque la novia había sido pareja de uno de ellos. Lo hicieron motivados por celos. Y cuando los 180 asistentes empezaron a salir a la calle… el patriarca de los Da Silva pisó el acelerador.

[El atropello mortal en la boda de Torrejón fue por celos: uno de los atacantes era expareja de la novia]

Restaurante El Rancho donde ocurrió el atropello.
Restaurante El Rancho donde ocurrió el atropello (DRV).

Personas por el suelo

Agustín, el dueño del restaurante El Rancho, recuerda lo sucedido con la voz entrecortada. Cuenta que no conocía a las familias que celebraron la boda, pero que fueron los padres de los novios los que reservaron el local hacía un mes, cuando un conocido suyo había acudido a otro enlace en el mismo lugar.

«Todo había ido con absoluta normalidad hasta entonces», relata. «Habían estado ahí con sus tradiciones y yo, de hecho, le había dicho a mi mujer que estaban siendo gente muy simpática. No vimos ningún indicio de pelea, ni nadie que pareciera que fuera a dar problemas», añade.

«Me enteré de que había pasado algo cuando ya habían salido casi todos del restaurante. Quedarían 23 personas, aproximadamente, dentro. Ya, incluso, se había ido el cocinero», explica. «De repente, empezaron a meterse corriendo al restaurante. Me decían que, por favor, les dejara pasar, que estaban con niños y que se estaban peleando. Yo no salí a la calle hasta que nos sacó la Policía. Ahí es cuando vi a las personas en el suelo», añade visiblemente afectado.

Manchas de sangre en el suelo frente al restaurante (DRV).

Lo que vio Agustín fue el resultado inmediato del atropello mortal perpetrado por los Da Silva. Murió una mujer de 65 años, dos hombres de 37 y un joven de 17. Además, según los servicios de emergencias, había cuatro personas en estado grave, dos de ellas muy grave, y dos heridos potenciales o moderados y otros dos heridos leves.

Desde el SUMMA 112 aseguran que las llamadas de emergencia empezaron a llegar sobre las 2.44 de la madrugada y que, al principio, pensaban que habría más muertos y heridos. Por ello, se movilizaron 22 recursos de emergencias, entre UVI móvil, ambulancias, etcétera, a lo que habría que sumar efectivos de Protección Civil, Policía Municipal de Torrejón y Policía Nacional.

Temen venganza

Tras matar a las cuatro personas, los Da Silva se dieron a la fuga en el Toyota en dirección a la A-4. Pudieron recorrer, con el coche prácticamente destrozado, casi todo el sur de Madrid y llegaron hasta la provincia de Toledo. Pero cuando llegaron a la localidad de Seseña, se toparon con un control de la Guardia Civil.

A pesar de que las autoridades habían sido alertadas, nadie pensaba que pudieran llegar tan lejos y la patrulla de Seguridad Ciudadana de la Benemérita estaba haciendo un servicio de prevención en la urbanización El Quiñón. Cuando los presuntos asesinos se dieron cuenta de que les iban a parar, detuvieron el coche y salieron corriendo. Pero los agentes llegaron a tiempo para detener al padre y a sus dos hijos, aunque el sobrino se les escapó y sigue en busca y captura.

El coche involucrado en el atropello de Torrejón de Ardoz.
El coche involucrado en el atropello de Torrejón de Ardoz (Angeles G. Visdómine / EFE).

Tras analizar los hechos, fuentes de la Policía Nacional comentan a EL ESPAÑOL que han decidido establecer un control permanente junto a la casa de los Da Silva en la Cañada Real. Como en la ley gitana impera el ojo por ojo, temen una vendetta por parte de la familia de los asesinados.

A lo largo de este domingo, la Policía Nacional se ha hecho cargo del padre y autor material del atropello. Los otros dos detenidos, al ser menores, han salido de las dependencias de la Guardia Civil de Seseña acompañados por su madre. Los próximos días marcarán el porvenir de esta historia. Falta una persona por detener, y falta por ver si la venganza tendrá lugar.