España empata (1-1) contra Alemania y queda casi clasificada para los octavos de final del Mundial

Después de la igualada y la derrota de Japón contra Costa Rica, España continúa como líder, con 4 puntos, por delante del combinado nipón, con 3, y con el que se disputará el primer puesto el próximo jueves (20:00, horario peninsular) para procurarse un mejor cruce, a priori, en la segunda fase. Tan solo una carambola, con una goleada de Alemania a Costa Rica y una derrota estruendosa frente a Japón dejaría fuera del Mundial a la ‘Roja’.

Con la memoria de aquel testarazo de Carles Puyol -presente en el Al Bayt- en las semifinales de la inolvidable edición en Sudáfrica 2010, la de la única estrella, en el recuerdo, España afrontó, de nuevo, a una Alemania con el agua al cuello tras el traspié nipón, aunque aliviada por el triunfo de Costa Rica que le permitía un pequeño margen de error.

Para eliminar a un rival de las cábalas, Luis Enrique, fiel a su costumbre, no repitió el once del deslumbrante debut, pero solo cambió a Dani Carvajal, olvidados ya sus problemas respiratorios, por Azpilucueta en la banda derecha, y volvió a apostar por tener el balón contra un rival tan agazapado como peligroso.

España superó línea de presión que ejerció el grupo de Hansi Flick y pudo tomar pronto ventaja en un disparo seco de Dani Olmo, el más vertical en la primera parte, que desvió Neuer al larguero o en otro cerca del poste de un Jordi de Alba que se prodigó poco en sus tradicionales cabalgadas por el flanco izquierdo.

El dominio era español, con un 64 por ciento de posesión, pero jugaba atropellada y le faltaba calma ante la presión que ahogaba de la tetracampeona del mundo. Un regalo de Neuer en una mala salida de balón estuvo cerca de aprovecharlo Ferrán Torres, quien envió poco más tarde elevada una asistencia de Olmo.

La jugada la calcó Serge Gnabry tras error de Unai Simón, quien despejó erróneamente hasta la frontal. Fue el prólogo del gol anulado, en el minuto 40, por fuera de juego de un solitario Antonio Rüdiger. No sumó en el tanteador, pero se activó la alerta sobre la fragilidad por alto de los de Luis Enrique poco antes del descanso.

DECISIVO MORATA Y EMPATE

Luis Enrique tiene duende y un talismán. Cuestionado por la crítica y la afición muchas veces Álvaro Morata siempre le ha reconocido al técnico asturiano su apoyo en esos momentos de zozobra y de duda. El ariete salió en lugar de un Ferran Torres como solución y le devolvió a ‘Lucho’ su ánimo.

Fue el primer balón que remató el delantero atlético: 1-0. El resultado de la primera jugada colectiva trenzada, que pasó por el ‘faro’ Busquets, llegó a Jordi Alba y éste asistió (min. 62) en el primer palo a un Morata que elevó el esférico en el mismo palo en el que Neuer rememoró aquel cabezazo inapelable de Puyol.

Koke y Nico Williams dieron aire fresco, velocidad y orden en el lugar de un combativo Gavi y un Asensio más gris que en el estreno mundialista. Alemania respondió con un triple cambio, entre ellos el de un inédito Müller, en busca de una remontada más por empuje que por el fútbol que seguía siendo hispano.

En cambio, Jamal Musiala tuvo la igualada en un disparo a bocajarro rompiendo la línea del fuera de juego a un cuarto de hora del final. Alemania apretó los dientes hasta el final y encontró su recompensa en un balón suelto que le llegó a Fuellkrug en el min. 83.

“El fútbol es un juego simple que inventaron los ingleses en el que juegan once contra once y siempre gana Alemania”. Esto lo dijo Gary Lineker, aquel delantero inglés que hizo fama en el Barça. Esta vez no fue así. España está cerca de los octavos y depende de sí misma, y Alemania, al borde del precipicio.