Canarias se abre al amor: “Cada vez tengo menos amigos monógamos” 

No existe una sola forma de amar. Y, probablemente, no haya existido nunca. No obstante, las relaciones monógamas se han impuesto, tradicionalmente, a todas las demás, debido a aspectos tan condicionantes en la sociedad como la cultura (literatura o cine) y la religión. “Los seres humanos no concluyen su capacidad amando a una sola persona, tenemos una capacidad ilimitada de amor”, asegura el sexólogo y catedrático de la Universidad de La Laguna (ULL) Fernando Barragán, quien tiene la respuesta a una pregunta que él mismo formula: “¿Por qué tenemos que limitar esas potencialidades? Quien quiera voluntariamente que las reduzca, pero que nadie me las prohíba”. 

Lo cierto es que el avance social, que implica una mayor libertad sexual, conocimiento y ruptura de tabúes, ha permitido que, en la actualidad, las relaciones abiertas y poliamorosas no resulten tan marcianas y se conviertan en lo que son, en opciones tan válidas como la monogamia.

Sonia (nombre ficticio) es una treintañera que reside en Santa Cruz de Tenerife y, en una conversación telefónica con este periódico, confirma que en su entorno y en el de sus amistades las relaciones abiertas se plantean cada vez más. Explica que entre ellos “hay personas que han decidido abrirlas” y otras que “se lo han planteado a sus parejas directamente desde el principio”.

El sexólogo y catedrático de la ULL Fernando Barragán. Cedida
El sexólogo y catedrático de la ULL Fernando Barragán (cedida).

UNA RELACIÓN ABIERTA NO ES LO MISMO QUE POLIAMOR

Pero, ¿qué es eso de relación abierta y poliamor? Lo primero que debemos saber es que son dos conceptos distintos. Cuando hablamos de relación abierta o matrimonio abierto nos referimos a que las dos partes acuerdan tener relaciones sexuales fuera de la pareja y, por ende, esto no se considera una infidelidad. El poliamor, en cambio, se asemeja a un noviazgo tradicional, con sus mismos códigos (compromiso y durabilidad), pero con la salvedad de que participan más de dos personas.

El doctor en Psicología por la UAB y psicoterapeuta José Oriol Rojasrecuerda que “la pareja es un hecho reciente”, pues “los seres humanos hemos organizado nuestra convivencia de muchas formas desde la prehistoria; hoy no es igual en Marruecos que aquí, por ejemplo”. Asimismo, insiste en que puede haber muchos tipos de relaciones abiertas: “afectivas, sexuales, ambas u otras”. 

¿Hay cada vez más jóvenes canarios que normalizan las relaciones abiertas o poliamorosas? “No hemos hecho ninguna investigación con la que yo pueda corroborar esta tendencia”, señala el catedrático Fernando Barragán. “Sí es cierto que hay un mayor conocimiento y, en ese sentido, puede haberla. Pero yo no me atrevería a decir que en toda la población joven, porque vuelve a haber un sector ultraconservador ”, apunta.

No obstante, que se hable de esto hoy en día, prácticamente con normalidad, podría entenderse como una conquista más de derechos. Barragán cree que “al haber una mayor libertad sexual, las relaciones no tienen que ser solo con otra persona, aunque tengas una pareja estable”. 

Un ejemplo de ello son los amigos de la tinerfeña Sonia, cuyas edades están comprendidas entre los 30 y los 45 años. Explica que “tienen unos códigosy una sinceridad total, porque son conscientes de lo que pasa alrededor de la otra persona, lo que sienten, lo que hacen. No es amor libre y todos con todos. Ellos lo ven como la libertad total que se le da a su pareja para que haga todo lo que quiera y luego tenga la confianza suficiente para contártelo”. 

El doctor en Psicología por la UAB y psicoterapeuta José Oriol Rojas
El doctor en Psicología por la UAB y psicoterapeuta José Oriol Rojas (foto cedida).

LA VIOLENCIA ES EL LÍMITE

Rojas añade que, en la pareja que se define como abierta, “los celosaparecen cuando conviven dos visiones, la de pareja con exclusividad y la de pareja con inclusividad”. Del mismo modo, hace hincapié en la diferencia que existe entre los vínculos sexuales y afectivos: “En principio, la apertura solo sexual de la pareja excluye la condición humana de las relaciones, mientras que la apertura definida como cuidados, afectos y enriquecimiento mutuo, incluido lo sexual, parece mucho más sana y sostenible”. 

“Todas las relaciones abiertas que tienen las personas de mi entorno son totalmente diferentes”, apostilla Sonia, si bien matiza que “es verdad que muchas veces este tipo de relaciones pueden enmascarar ciertas carencias y generar conflictos”.

Para Fernando Barragán, la violencia es el límite. Y para evitarla, en el seno de la pareja, la relación abierta, poliamorosa o de otro tipo, es necesaria la educación sexual. “Yo diría que es absolutamente necesario, porque cualquier perspectiva que se asume conscientemente después de haber tenido información es aceptable, siempre que no se le haga daño a la otra persona; y no porque te enseñen vas a practicar aquello que no te gusta. Conocer no significa practicar”, indica.

Con todo, Sonia y los dos expertos consultados coinciden en el derecho que tenemos todos a mantener las relaciones que consideremos. El doctor en Psicología por la UAB y psicoterapeuta José Oriol Rojas sentencia que “no hay una ética que regule los tipos de pareja como, por ejemplo, en las sociedades religiosas. Las personas tienen la posibilidad de construir su propio modelo de convivencia e intimidad, y en este momento de transición hay mucho que negociar y establecer. Se trata de un espacio indefinido, salvo que se atienda a la necesidad humana de vínculo y consideración, en cuyo caso las prioridades ya quedan establecidas como reguladoras de todo lo demás”.