El agua garantiza la higiene y el saneamiento contra todas las pandemias

El agua garantiza la higiene y el saneamiento contra todas las pandemias

“Sin acceso a agua limpia no hay higiene. Y sin higiene y saneamiento siempre hay más enfermedad. Esta crisis sanitaria nos debe hacer ver que la necesidad de contar con agua es esencial para preservar la salud, y va mucho más allá de saciar la sed y tener un impacto en la nutrición”, subraya el responsable de Agua y Saneamiento de Acción contra el Hambre, Pablo Alcalde, quien estos días está coordinando el diseño de las respuestas de la organización al covid-19 en una decena de países.

En el Día Mundial del Agua y con una pandemia de coronavirus que afecta ya a más de 160 países, es imprescindible subrayar el estrecho vínculo que existe entre el acceso a fuentes de agua limpia y una correcta higiene y los mecanismos para luchar contra todas las epidemias. Algunas de ellas, como el cólera, registran cada año entre 1,3 y 4 millones de infectados y entre 21.000 y 143.000 muertos por esta causa, según la Organización Mundial de la Salud. 

Esta pandemia por coronavirus que está sufriendo duramente el mundo occidental es una clara muestra de los problemas y desafíos que enfrentan las familias con menos recursos en todo el mundo, especialmente aquellas en las que el acceso al agua es muy limitado.  

Más enfermedad y menos recursos en los países pobres 

Según el responsable de Salud y Nutrición, Antonio Vargas, dimensionar el alcance del coronavirus en las regiones con menos recursos es difícil pero “es sencillo suponer que la tasa de mortalidad será más alta que la de Europa y China”.  

Según señalaba en 2019 la OMS, más de 1.800 millones de personas en el mundo beben agua de fuentes contaminadas que pueden contener el bacilo del cólera, y 2.400 millones no disponen de instalaciones de saneamiento adecuadas. Pero además, es importante señalar en este momento que se ha reducido la ayuda internacional para mejorar la calidad del agua y el saneamiento. 

En un contexto en el que 3.000 millones de personas no tienen como lavarse las manos para protegerse del coronavirus y otras pandemias, Olivier Longué, director general de Acción contra el Hambre, insiste en que “no se trata sólo de un problema de higiene y saneamiento, también de alimentación y nutrición, ya que la desnutrición aguda debilita enormemente la capacidad del organismo para afrontar otras enfermedades sobrevenidas”. 

Alrededor del 51 por ciento de la desnutrición en el mundo está asociada acondiciones inadecuadas de infraestructuras de agua y saneamiento. La experiencia de Acción contra el Hambre sobre el terreno no solo respalda los estrechos vínculos entre agua y nutrición. También posiciona las intervenciones de agua, saneamiento e higiene como una de las más eficaces en emergencias sanitarias: “cualquier desastre natural o huida masiva por la violencia provoca concentraciones de población en los que cualquier virus o bacteria se propaga a una velocidad vertiginosa”, añade Longué.  

Por eso, actividades como la instalación de puntos de agua para consumo pero también para lavado, letrinas, distribución de kits de higiene (normalmente compuestos por jabón, barreños, papel higiénico, toallas, pañales, compresas…) y gestión de aguas residuales y desechos están siempre entre las primeras intervenciones humanitarias de emergencia.  

Alcanzar el acceso a agua y saneamiento de calidad para todos para el año 2030 tal y como establece el Objetivo de Desarrollo Sostenible número 6 contribuirá también a terminar con la malnutrición – objetivo 2 de Hambre cero – y prevenir la mortalidad neonatal e infantil.  

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