Los robos de aguacates en Güímar no cesan pese a las últimas detenciones

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Una de las detenciones se produjo hace unos meses en una finca de una italiana en el barrio de San Juan / DA

Los robos de aguacates en fincas del Valle de Güímar siguen siendo una constante, pese a que han aumentado las detenciones de los “amigos de lo ajeno” a través del equipo Roca de la Guardia Civil. En lo que va de año se han denunciado más de una decena de hurtos de este fruto que en el mercado negro los ladrones suelen vender a tres euros el kilo, la mitad aproximadamente del precio del que se encuentra ahora en un supermercado o frutería.

Lo que sorprenden a los agricultores es cómo es posible que una vez detenidos los presuntos ladrones estos queden en libertad, cuando por un robo superior a 400 euros, ya pasan a tener antecedentes penales. Hay enorme indignación entre los propietarios de fincas que además se quejan de que no les dejen poner cámaras de seguridad en las vallas que rodean su propiedad, casi siempre apartadas del tránsito de personas y por tanto expuestas a la inseguridad.

Han sido miles de kilos los que se han robado en diferentes fincas del Valle de Güímar / DA

La última detención se llevó a cabo la semana pasada por agentes de la Policía Local y del Puesto de la Guardia Civil de Güímar, que procedieron en el jueves a la detención de I.A.G y A.G.C como presuntos autores de un delito contra el patrimonio en el interior de una finca ubicada al margen de la carretera TF-61 que une el casco de Güímar con El Puertito.La rápida intervención de los agentes propició que los ahora detenidos, que cuentan con varios antecedentes por hechos similares, fueran sorprendidos infraganti y permitió la recuperación de todos los frutos robados.  A raíz de la detención se pudo relacionar a estas personas como presuntos autores de otros delitos cometidos en el municipio y que eran investigados por ambos cuerpos policiales.

Los robos de aguacates se llevan produciendo en Güímar desde hace años, pero también en el norte de Tenerife y la isla de La Palma, sobre todo a raíz del encarecimiento del producto, el más apreciado por los ladrones.