82 países alertan: los antibióticos pierden efectividad en niños y la crisis llega a 2035
Un estudio masivo analiza 106.000 muestras de infecciones infantiles y proyecta que algunos antibióticos de última línea perderán eficacia en el 82% de casos de Acinetobacter en una década.
La resistencia a los antibióticos entre las infecciones infantiles está aumentando en todas las regiones del mundo, según un análisis masivo publicado en julio en la revista JAMA Pediatrics. El estudio examinó dos décadas de datos y proyectó cómo podría evolucionar la resistencia en la próxima década, revelando un panorama preocupante si no se toman medidas significativas.
Los números son alarmantes: la resistencia antimicrobiana contribuyó a 840.000 muertes entre menores de cinco años en 2021, según estimaciones globales. Si las tendencias actuales continúan sin cambios, esa cifra podría crecer considerablemente. Para 2035, se proyectan aumentos pronunciados en la resistencia de bacterias críticas como Acinetobacter baumannii y Klebsiella frente a antibióticos esenciales.
Sin embargo, los investigadores enfatizan que estas proyecciones no son inevitables. «Son escenarios de advertencia, no resultados inevitables», explicó la Dra. Yanhong Jessika Hu, epidemióloga clínica del Instituto de Investigación Infantil Murdoch en Australia. Si se implementan acciones significativas contra la resistencia a antibióticos, la trayectoria podría alterarse según los científicos.
La resistencia a antibióticos, un problema invisible en la población infantil
Un aspecto crítico que el estudio destaca es que la resistencia antimicrobiana en niños ha sido históricamente subestimada. Muchos esfuerzos de vigilancia combinan datos de adultos y menores, lo que oscurece las tendencias específicas en la población pediátrica y el uso de antibióticos. «No es un problema teórico; es real y está sucediendo. Pero la visibilidad es sustancialmente menor que en adultos», señaló la Dra. Penelope Bryant, investigadora clínica del Instituto de Investigación Infantil Murdoch y la Universidad de Melbourne.
Los niños enfrentan una vulnerabilidad adicional: tienen muchas menos opciones de antibióticos disponibles que los adultos, lo que hace que preservar la eficacia de los medicamentos existentes sea aún más crítico. Además, los patrones de infección, la exposición a antibióticos y las opciones de tratamiento en menores difieren significativamente de los adultos, por lo que los hallazgos en población adulta no pueden aplicarse directamente a los niños.
El análisis incluyó más de 106.000 muestras bacterianas recolectadas entre 2004 y 2022 en 82 países, desde naciones de altos ingresos como Reino Unido y Estados Unidos hasta países de bajos recursos como Malawi y Uganda. Las muestras procedían de diversos entornos clínicos, incluyendo unidades de cuidados intensivos, salas de hospital y clínicas ambulatorias. Los índices de resistencia a antibióticos fueron más elevados en unidades de cuidados intensivos, en menores de tres años con infecciones graves y en entornos con recursos limitados.

