Científicos encuentran bacterias invisibles que matan peces descubiertas en Brasil
Científicos identificaron por primera vez en Brasil cuatro especies de Flavobacterium causantes de la enfermedad columnaris, una infección que mata alevines en días y amenaza la producción de tilapia y peces nativos.
Científicos han identificado por primera vez en Brasil patógenos bacterianos causantes de la enfermedad columnaris, una infección que mata alevines y peces jóvenes en cuestión de días. Las cuatro especies de Flavobacterium detectadas en muestras de São Paulo, Minas Gerais y Paraná hasta ahora solo habían sido documentadas en granjas acuícolas de Asia y Estados Unidos, lo que representa una amenaza emergente para la industria brasileña de piscicultura.
Un equipo de científicos liderados por Daniel de Abreu Reis Ferreira identificó 11 cepas bacterianas en peces de cultivo, entre las cuales seis pertenecían a la especie Flavobacterium oreochromis. El hallazgo es significativo porque esta especie, hasta ahora asociada únicamente con tilapia nilótica (conocida comercialmente como San Pedro), también infecta especies nativas brasileñas de importancia económica, como tambaquí, lambari y pacu. Ferreira realizó el trabajo durante su doctorado en el Centro de Acuicultura de la Universidad Estatal de São Paulo (CAUNESP) en Jaboticabal, con apoyo de una beca de la Fundación de Amparo a la Pesquisa del Estado de São Paulo (FAPESP).
El estudio también documentó el primer caso registrado de Flavobacterium davisii en bagre pintado del Amazonas, una especie de siluriformes diferente de los peces que habitualmente infecta este patógeno. Esto demuestra que el rango de hospedadores potenciales de estas bacterias es más amplio de lo que se creía, ampliando el alcance de la amenaza para la acuicultura brasileña.
Los científicos descubrieron que estas bacterias encuentran condiciones óptimas para crecer en los mismos rangos de temperatura de las aguas continentales brasileñas. Las especies F. davisii y F. inkyongense alcanzaron su máximo crecimiento a 28 °C, mientras que F. oreochromis y F. indicum se desarrollaron mejor aún con temperaturas más cálidas. Particularmente preocupante es que F. indicum mostró su mayor tasa de crecimiento a 35 °C, lo que sugiere que el aumento de las temperaturas del agua podría crear condiciones aún más favorables para la propagación del patógeno.
Los científicos intentan encontrar la clave
Fabiana Pilarski, profesora del CAUNESP que supervisó la investigación doctoral de Ferreira, explicó que los científicos han observado que las bacterias no solo crecen en estas condiciones, sino que producen cantidades sustanciales de biopelículas, una matriz protectora que permite a las comunidades microbianas adherirse a superficies y permanecer latentes cuando las condiciones son desfavorables. «Una biopelícula es una matriz protectora que permite que las bacterias permanezcan dormidas cuando las condiciones son desfavorables y reanuden la multiplicación cuando el ambiente se vuelve propicio», señaló Pilarski.
Las biopelículas pueden permanecer en tanques, mallas, herramientas y otros equipos utilizados en la producción piscícola, permitiendo que las bacterias persistan entre brotes de la enfermedad. Este mecanismo de supervivencia subraya la importancia de protocolos rigurosos de higiene y desinfección para prevenir la colonización de equipos. Ferreira, junto con otros científicos, enfatizó que «esto subraya la importancia de protocolos robustos de higiene y desinfección para prevenir la colonización de equipos utilizados en el manejo de peces».
La enfermedad columnaris produce lesiones pálidas en la piel y aletas del pez y puede causar necrosis en las branquias. Las bacterias se alimentan de células epiteliales y matan a los peces en pocos días, especialmente a larvas y alevines.
La presencia documentada de estas bacterias en peces nativos amplía las implicaciones de control epidemiológico para toda la industria.
Los científicos del Centro de Acuicultura de la Universidad Estatal de São Paulo, junto con colaboradores de la Universidad de Zambeze en Mozambique, publicaron sus hallazgos en la revista Microbial Pathogenesis. Estos descubrimientos apuntan hacia la necesidad urgente de vigilancia más cercana de enfermedades y desarrollo de vacunas adaptadas a las cepas que circulan en la acuicultura brasileña, especialmente considerando que estas bacterias microscópicas pueden pasar desapercibidas bajo el microscopio si no se aplican protocolos de examen visual cuidadosos.

