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viernes · 16 de octubre de 2026

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Neurociencia

El COVID-19 daña el sistema de dopamina del cerebro: descubren un 18% menos de terminales nerviosas

Un estudio canadiense reveló que los pacientes con COVID prolongado presentan una reducción significativa de neuronas dopaminérgicas, lo que explicaría síntomas como pérdida de motivación, problemas de memoria y movimientos más lentos.

COVID virus
Tomografía PET del cerebro mostrando la pérdida de dopamina en pacientes con COVID prolongado comparados con controles sanos.

Investigadores canadienses hallaron que las personas con COVID prolongado tienen aproximadamente un 18% menos de terminales nerviosas de dopamina en el cerebro que individuos sanos. El estudio, liderado por el Centro para la Adicción y la Salud Mental (CAMH), publicado en eBioMedicine, proporciona la evidencia más sólida hasta ahora de que el COVID prolongado se asocia con daño a las neuronas que liberan dopamina, un hallazgo que podría abrir la puerta a nuevas estrategias terapéuticas.

Los investigadores midieron la pérdida de terminales nerviosas de dopamina en el estriado, una región en el centro del cerebro que controla el movimiento y la motivación. El equipo comparó a 24 adultos con COVID prolongado frente a individuos sanos, utilizando tomografías PET para medir una proteína llamada VMAT2, siendo que todos los pacientes del estudio habían experimentado infecciones iniciales de COVID-19 leves o moderadas.

Los participantes fueron inyectados con un radiorastreador que se une a una proteína expresada por los nervios que liberan dopamina, llamada transportador monoamina vesicular 2 (VMAT2). VMAT2 es un biomarcador bien establecido utilizado en condiciones neurodegenerativas como la enfermedad de Parkinson, lo que permitió a los científicos evaluar con precisión el estado de las neuronas dopaminérgicas.

Las tomografías PET mostraron que la pérdida de terminales nerviosas de dopamina en el estriado ventral se vinculó con menor motivación, y en el estriado dorsal, la pérdida en el putamen se asoció con movimientos más lentos y tareas que tardaban más en completarse, mientras que la pérdida en el núcleo caudado se relacionó con declive de la memoria y dificultades para recordar palabras. Para muchas personas con COVID prolongado, aunque la infección termina, el agotamiento, el pensamiento ralentizado, los problemas de memoria y la pérdida de motivación persisten.

La dopamina es un neurotransmisor que ayuda a controlar el movimiento y la motivación, y la pérdida de terminales nerviosas que comunican con dopamina afecta la función cognitiva y puede impulsar el desarrollo de enfermedades neurodegenerativas. El daño a las terminales nerviosas de dopamina estaba presente en personas que habían vivido con COVID prolongado durante hasta 4,6 años, sugiriendo que los efectos no son temporales sino duraderos.

Retos científicos para el COVID

A pesar de la magnitud del problema, actualmente no hay tratamientos basados en evidencia disponibles, en parte porque los investigadores aún no comprenden completamente los cambios cerebrales involucrados.

Según Jeffrey Meyer, investigador principal del estudio: «Estos resultados indican que el COVID prolongado es, al menos en parte, un trastorno del sistema de dopamina del cerebro. Esto sugiere que la reutilización de medicamentos que aumentan la función de las neuronas que liberan dopamina, incluyendo precursores de dopamina e inhibidores del metabolismo de la dopamina, podría ser un enfoque prometedor». El equipo planea lanzar un ensayo clínico en los próximos meses para probar tratamientos dirigidos a la dopamina para la memoria, la motivación y la fatiga en participantes con la enfermedad.

Las células específicas que producen dopamina contienen altos niveles de proteínas receptoras que el virus COVID-19 utiliza para entrar e infectar células humanas, y el sitio clave de unión del virus para entrar en las células tiene mayor densidad en los nervios que liberan dopamina. Esto podría explicar por qué el COVID afecta selectivamente el sistema dopaminérgico de algunas personas.

Aunque el número de pacientes en este estudio puede ser pequeño, es un hallazgo particularmente notable en que estos cambios fueron detectables en las tomografías cerebrales, es decir, son visibles. Sin embargo, una señal PET más baja no necesariamente demuestra la muerte celular permanente; podría reflejar cambios temporales y adaptativos en cómo los nervios almacenan dopamina, similar a lo observado en secuelas neurológicas tras COVID, y confirmar si este daño es reversible requiere estudios más largos y grupos de control con otras enfermedades psiquiátricas.

Hasta ahora, los síntomas persistentes como la fatiga y la falta de motivación se consideraban principalmente psicológicos o resultado de la inflamación general. Este estudio canadiense ofrece, por primera vez, una base neurobiológica tangible y medible, visible en las tomografías cerebrales. Con ensayos clínicos en marcha para probar medicamentos que restauren la función dopaminérgica, existe esperanza de que los millones de personas que viven con COVID prolongado en todo el mundo puedan acceder pronto a tratamientos específicos dirigidos al corazón del problema.

Sofía Montalbán
Sofía Montalbán

Periodista e investigadora especializada en misterios históricos, fenómenos inexplicables, arqueología, civilizaciones antiguas y sucesos paranormales

Santa Cruz · sofia@duneslabs.com