La NASA encara una creciente presión pública y política para difundir las imágenes y mediciones más recientes del cometa 3I/ATLAS, un visitante interestelar detectado en julio de 2025 por el sistema ATLAS en Chile. Con una trayectoria hiperbólica, el objeto no regresará al Sistema Solar y, según la agencia, no supone una amenaza para la Tierra. Su breve paso ofrece una oportunidad excepcional para estudiar materiales formados en otros sistemas estelares mientras el cometa gira en torno al Sol a finales de este año, bajo una campaña de seguimiento que involucra telescopios espaciales y misiones planetarias.
Orígenes y seguimiento de un viajero interestelar
La identificación de 3I/ATLAS se reportó al Minor Planet Center el 1 de julio de 2025, y registros previos de mediados de junio ayudaron a reconstruir su trayectoria. Su carácter hiperbólico indica que no está ligado gravitacionalmente al Sol y apunta a un origen en otro sistema estelar, probablemente expulsado hace millones o miles de millones de años antes de cruzar el espacio interestelar. La designación “3I” señala que es el tercer objeto de su tipo detectado, un fenómeno infrecuente que multiplica el interés científico y público por cada nueva observación.
Para desentrañar su naturaleza, la NASA emplea una batería de instrumentos. Los telescopios espaciales Hubble y James Webb observan desde el núcleo helado hasta la nube de gas y polvo —la coma— que lo rodea. Las estimaciones publicadas con base en datos del Hubble, a agosto de 2025, sitúan el tamaño del núcleo entre 440 metros y 5,6 kilómetros, con amplios márgenes de incertidumbre propios de un objeto débil y distante. Otras misiones, como el róver Perseverance y el orbitador Mars Reconnaissance Orbiter, siguen su evolución para aportar mediciones complementarias conforme la actividad del cometa aumente al acercarse al Sol.
En cuanto a la seguridad, no hay indicios de riesgo. El máximo acercamiento a la Tierra ocurrirá el 19 de diciembre de 2025, a alrededor de 170 millones de kilómetros, una distancia que mantiene la trayectoria del cometa bien más allá de la órbita de Marte. Tras su paso por el interior del Sistema Solar, 3I/ATLAS continuará su ruta y está previsto que se acerque a Júpiter en marzo de 2026, antes de internarse nuevamente en el vasto entorno interestelar.
El interés por el objeto se ha traducido también en requerimientos formales de acceso a la información. A finales de octubre de 2025, la congresista estadounidense Anna Paulina Luna cursó una solicitud a la NASA para la publicación de más imágenes y datos del cometa obtenidos por diversas misiones. El 3 de noviembre compartió su carta en redes sociales, subrayando la relevancia de poner a disposición de la comunidad científica material que permita evaluar con mayor detalle la actividad, la composición y la evolución del visitante interestelar a medida que progresa su acercamiento al Sol.
La combinación de observaciones en múltiples longitudes de onda y desde distintas plataformas permitirá depurar las estimaciones sobre el tamaño del núcleo, su ritmo de emisión de gas y polvo, y la respuesta del cometa al incremento de radiación solar. Al mismo tiempo, cada nuevo dato ayuda a contextualizar los procesos de formación y expulsión de cuerpos helados en otros sistemas estelares. En el corto plazo, la prioridad científica seguirá centrada en capturar la mayor cantidad de mediciones posibles durante este paso único, mientras el interés público y las peticiones de transparencia apuntalan la expectativa de conocer con mayor precisión el origen y la naturaleza de 3I/ATLAS.
