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jueves · 22 de octubre de 2026

Cosmos · Misterio · Ciencia

Paleontología

Cinco nuevas especies de tiburón descubiertas en los desiertos de Egipto

Paleontólogos hallan una necrópolis marina en la meseta de Abu-Tartur con restos de tiburones del Cretácico que revelan la diversidad de depredadores que poblaron los antiguos océanos de Egipto.

Cinco nuevas especies de tiburón descubiertas en los desiertos de Egipto
Fósiles de dientes de tiburones antiguos recuperados de la meseta de Abu-Tartur en el desierto occidental de Egipto. · thedebrief.b-cdn.net

El hallazgo, publicado en la revista Cretaceous Research, revela la sorprendente diversidad de depredadores que habitaron los antiguos océanos del Cretácico, hace aproximadamente 150 millones de años, cuando el territorio que hoy es el desierto occidental egipcio bullía de vida marina.

El descubrimiento se produjo durante excavaciones en torno a la meseta de Abu-Tartur, donde se localiza la formación Duwi, un yacimiento extraordinariamente rico en fósiles. Los investigadores recuperaron más de una docena de dientes fósiles de tiburones en los depósitos de fosforita, estructuras minerales que actúan como cápsulas del tiempo, preservando restos de organismos antiguos con precisión excepcional. Estos sedimentos orgánicos se acumularon durante períodos geológicos prolongados, creando las condiciones químicas ideales para la fosilización.

De los especímenes analizados, los paleontólogos identificaron cinco variedades extintas de tiburones lamniformes, conocidos también como tiburones caballa. Este hallazgo incrementa el número de especies lamniformes documentadas en la región a siete en total. Dos de estas especies, Squalicorax bassanii y Serratolamna serrata, constituyen registros completamente nuevos para Egipto. Una tercera especie, Scapanorhynchus raphiodon, resulta especialmente notable: los paleontólogos creen que fue un antepasado antiguo del extraño tiburón duende moderno.

La identificación de cada espécimen se basó en características morfológicas únicas de los dientes fósiles, comparados meticulosamente con registros museísticos y otras fuentes documentales que los investigadores consultaron.

Un océano tropical donde hoy hay desierto

Durante el período Cretácico, las condiciones climáticas terrestres eran radicalmente distintas a las actuales. La Tierra experimentaba un efecto invernadero extremo caracterizado por temperaturas significativamente más elevadas que las de hoy en día. Consecuencia directa de ese clima caluroso era la menor acumulación de hielo en los polos, lo que provocaba que los océanos tuvieran niveles de agua mucho más altos que los presentes. Esa abundancia de agua líquida, resultado del efecto invernadero de la época, transformó amplias regiones del planeta en mares y océanos tropicales.

En el territorio de lo que es actualmente el desierto occidental de Egipto se extendía un vasto océano tropical hace 150 millones de años. La meseta de Abu-Tartur, hoy una formación árida y desolada, fue entonces un lecho marino dinámico donde circulaban corrientes, se depositaban sedimentos y proliferaban comunidades de depredadores marinos especializados. Cuando estos tiburones y otras criaturas marinas morían, sus restos se hundían hasta el fondo marino, quedando progresivamente enterrados bajo capas de sedimento orgánico. Con el paso de millones de años, esos sedimentos se compactaron y mineralizaron, dando lugar a los depósitos de fosforita que hoy los científicos excavan.

Las investigaciones previas ya habían sacado a la luz varios fósiles de tiburones en la región, sugiriendo la riqueza paleontológica del yacimiento. Sin embargo, esta nueva campaña de estudio ha superado las expectativas, ampliando significativamente nuestro conocimiento sobre la fauna marina del Cretácico.

Implicaciones para la comprensión de la evolución de los tiburones

El descubrimiento tiene ramificaciones importantes para los especialistas en paleontología marina. La identificación de Scapanorhynchus raphiodon como posible antepasado del tiburón duende contemporáneo es particularmente valiosa: vincula directamente a un depredador actual con su pasado evolutivo profundo.

Estos especímenes también ofrecen pistas sobre las dinámicas depredador-presa y la estructura de las comunidades marinas hace 150 millones de años. Cuando múltiples especies de tiburones coexisten en el mismo espacio, cada una típicamente ocupa un nicho ecológico particular: tamaño, profundidad preferida, tipo de presa. La diversidad hallada en Abu-Tartur sugiere un ecosistema marino complejo y bien estructurado, donde diferentes tipos de tiburones repartían los recursos disponibles.

Los depósitos de fosforita del desierto occidental de Egipto seguirán siendo un foco de investigación paleontológica. Cada nueva campaña de excavación promete revelar más capas de la historia marina antigua, enriqueciendo el conocimiento sobre cómo era la vida en los océanos del Cretácico y cómo las especies evolucionaron para adaptarse a entornos cambiantes. Para los investigadores, estos desiertos modernos, aparentemente yermos e inhóspitos, guardan bajo sus arenas un tesoro de información sobre los mundos perdidos que una vez los cubrieron.

Sofía Montalbán
Sofía Montalbán

Periodista e investigadora especializada en misterios históricos, fenómenos inexplicables, arqueología, civilizaciones antiguas y sucesos paranormales

Santa Cruz · sofia@duneslabs.com