Un fósil de 7,1 metros extraordinariamente bien preservado, perteneciente a un antiguo depredador marino, ha sido descubierto en el interior remoto del oeste de Queensland, Australia. Según informó ABC, se trata de uno de los esqueletos de ictiosaurio más completos hallados en el país. El ejemplar emergió en Toolebuc Station, una propiedad situada a unos 400 kilómetros al noroeste de Longreach, y ya se perfila como una referencia para los estudios sobre los reptiles marinos que dominaron los mares interiores australianos durante el Cretácico.
El hallazgo comenzó en 2023, cuando Cassandra Prince, aficionada a los fósiles y vecina del propietario del terreno, detectó un pequeño fragmento óseo durante una inspección de superficie. “Estábamos haciendo ‘emu bobbing’, que consiste en caminar buscando rocas con fósiles para excavar”, explicó. Tras ver el fragmento, Prince se mostró convencida de que “el resto del cuerpo estaba bajo la tierra”, lo que dio pie a una excavación metódica y autorizada por el dueño de la propiedad.
Con el permiso del terrateniente, Prince y su familia emprendieron una extracción cuidadosa que se prolongó hasta 2024. La perseverancia rindió frutos: recuperaron cerca del 90 % del esqueleto de un reptil marino identificado como Platypterygius australis, un ictiosaurio que habitó los mares interiores de Australia hace más de 100 millones de años. La integridad del conjunto, inusual para este tipo de descubrimientos, permitirá observaciones detalladas sobre anatomía y variación individual.
Un hallazgo clave para la paleontología australiana
David Elliott, fundador del Australian Age of Dinosaurs Museum de Winton, donde el fósil está actualmente depositado, señaló que “parece ser el más completo” ictiosaurio encontrado en Australia. El material incluye una columna vertebral casi íntegra, una aleta izquierda completa, parte de la derecha, raras aletas posteriores, un segmento de aleta caudal y un cráneo y torso prácticamente intactos. Aunque en Queensland se han hallado cráneos parciales y huesos aislados, esqueletos completos son extremadamente raros, subrayó Elliott en declaraciones a 9News.
Antes de su exhibición pública, la pieza requerirá miles de horas de preparación y conservación. El museo prevé que el espécimen pueda estar listo hacia mediados de 2026, tras una fase de limpieza minuciosa, estabilización y montaje. La institución de Winton, reconocida por su labor en paleontología y divulgación, centraliza así la custodia científica y el futuro acceso público a uno de los fósiles marinos más notables de la región.
El traslado desde el yacimiento se realizó con protección específica de las piezas y embalajes elaborados para minimizar vibraciones y daños, lo que permitió su llegada segura a Winton. A partir de ahora, un equipo de voluntarios y técnicos llevará a cabo el trabajo de preparación, que comprende desde la eliminación de la matriz rocosa hasta la consolidación de estructuras delicadas y la documentación fotogramétrica para su estudio y exhibición.
La relevancia científica del hallazgo va más allá de su integridad física. Espen Knutsen, científico senior y curador del Museum of Tropical Queensland, destacó que un esqueleto tan completo permite estimar con precisión las proporciones corporales y, si se determina la edad del ejemplar, analizar cómo la forma del cuerpo pudo cambiar a lo largo de su vida. Además, la preservación de posibles contenidos estomacales ofrecería indicios directos sobre su dieta y comportamiento, aportando claves sobre la ecología del antiguo mar interior australiano.
Knutsen apuntó, asimismo, que es probable que existan más fósiles por descubrir en el vasto outback de Queensland. La estrategia, insistió, pasa por recorrer el terreno, identificar fragmentos aflorantes y excavar con paciencia en busca de esqueletos completos. El caso de Toolebuc Station —a unos 400 kilómetros al noroeste de Longreach— ilustra la importancia de la colaboración entre comunidad local, propietarios y especialistas. Elliott elogió la dedicación de la familia Prince y expresó su expectativa de compartir con el público “una pieza extraordinaria de la prehistoria de Australia” durante las próximas generaciones.
