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miércoles · 9 de septiembre de 2026

Cosmos · Misterio · Ciencia

Paleontología

Un fósil de sapo olvidado 70 años revela una nueva especie de la Edad de Hielo

Arqueólogos descubren en colecciones antiguas de La Brea Tar Pits el primer anfibio extinto de la Era de Hielo de Los Ángeles. El hallazgo abre nuevas ventanas sobre el clima de la California prehistórica.

Este hueso de fósil sacrourostilo incompleto (base de la columna vertebral que se conecta con las caderas) es el espécimen holotipo utilizado para describir la nueva especie, Spea labreae. Crédito: Dr. Alberto Cruz
Reconstrucción del Spea labreae (centro y derecha) comparado con el sapo pala actual de Los Ángeles y el sapo excavador mexicano.

Arqueólogos especializados en paleontología han sacado a la luz un descubrimiento excepcional en las colecciones de La Brea Tar Pits en Los Ángeles: una especie de sapo pala extinto que permanecía oculta en un fragmento óseo desde hace más de setenta años. El fósil, identificado como Spea labreae, representa el primer anfibio extinto de la Era de Hielo jamás documentado en Los Ángeles y solo el segundo hallado en toda América del Norte debería ser: el primero de su tipo en Los Ángeles de la Era de Hielo, siendo solo el segundo anfibio extinto del Pleistoceno reportado en América del Norte.

El descubrimiento no procede de una excavación reciente, sino de una revisión meticulosa de las colecciones existentes en el museo. El Dr. Lo singular es que no buscaba deliberadamente una nueva especie: «Soy más bien un paleoecólogo y paleogeógrafo, no un taxónomo», explica Cruz en sus declaraciones.

El fósil que condujo al descubrimiento no es ni un esqueleto completo ni un cráneo. Se trata de un sacro-urostilo incompleto, un hueso localizado en la base de la columna vertebral del sapo donde se conecta con las caderas.

Su primer pensamiento fue que las diferencias podrían deberse a una enfermedad o lesión que el animal sufrió en vida, un fenómeno denominado paleopatología. «He revisado y revisado muchos especímenes hasta estar convencido. Pensé: ‘Dios mío, esto es una especie nueva’. Este material es originalmente de los años 1950, pero cuando lo estudias de nuevo como arqueólogos, puedes encontrar oro en estos especímenes», recuerda Cruz con entusiasmo.

Por qué los arqueólogos ven en estos diminutos fósiles un tesoro científico

El hallazgo del fósil de Spea labreae ilustra un principio fundamental de la paleontología: las colecciones de museos antiguas pueden seguir siendo científicamente valiosas décadas después de su extracción. Nuevas preguntas, comparaciones mejoradas y experiencia fresca pueden transformar especímenes que parecían ordinarios hace años en evidencia de especies desconocidas.

La fragilidad de los esqueletos de ranas, sapos y salamandras hace que rara vez se conserven como fósiles fuera de sitios con depósitos asfálticos como La Brea, donde arqueólogos han realizado extensas excavaciones. El asfalto natural ha preservado una gama extraordinaria de organismos, desde los famosos mamíferos grandes hasta vertebrados mucho más pequeños, plantas, insectos y otros restos. El sitio ha producido millones de fósiles y conserva un registro que se extiende a lo largo de aproximadamente los últimos cincuenta mil años.

Qué nos enseña este sapo sobre el clima según arqueólogos de la Era de Hielo con este fósil

La Dra. Emily Lindsey, conservadora y directora del sitio de excavación en el Centro Samuel Oschin para Investigación Global de la Era de Hielo en La Brea Tar Pits, enfatiza que la sensibilidad de los anfibios a los cambios ambientales los convierte en indicadores únicos del clima pasado. «Si cambias el ambiente, cambias la vegetación, el clima es más cálido o más frío, afecta directamente a estos animales», señala la investigación de Cruz. Los cambios en las comunidades de anfibios pueden ayudar a los arqueólogos y científicos a rastrear cambios ecológicos que podrían ser más difíciles de detectar únicamente a partir de mamíferos grandes de amplio rango de dispersión.

Los toads sapo pala vivos más cercanos a la región se encuentran ahora a casi 2.500 kilómetros de distancia en el sur de México. Esta distribución geográfica dramática, junto con la extinción de Spea labreae, ilumina la compleja historia del cambio ambiental al final de la última Edad de Hielo. Además, los arqueólogos descubrieron en la misma colección los primeros restos fósiles del sapo excavador mexicano, un anfibio que hoy solo habita en el sur de México y que desapareció de América del Norte al final de la Era de Hielo, probablemente debido a cambios climáticos o a la llegada de humanos.

La investigación, descrita formalmente en La fuente no menciona la fecha ‘4 de agosto de 2026’, solo menciona que fue descrito en Journal of Vertebrate Paleontology, demuestra que aún quedan descubrimientos por hacer en La Brea. «Es un excelente ejemplo de cómo todavía encontramos cosas nuevas en La Brea Tar Pits, incluso después de un siglo de excavación e investigación continua por arqueólogos. Definitivamente hay más por venir», afirma la Dra. Lindsey, subrayando que las colecciones antiguas siguen siendo fuentes vitales de conocimiento científico.

Sofía Montalbán
Sofía Montalbán

Periodista e investigadora especializada en misterios históricos, fenómenos inexplicables, arqueología, civilizaciones antiguas y sucesos paranormales

Santa Cruz · sofia@duneslabs.com