Alan Hattel, un escocés de 75 años, se ha llevado recientemente el susto de su vida. Un buen día, paseando por su pueblo, pudo comprobar como en el cementerio del mismo existe una tumba con su nombre. “Ahora entiendo que el teléfono no me sonara en tres meses”, indicó.

Alan cree que todo es “obra” de su exmujer, que siempre quiso que reposaran juntos para la eternidad. “Llevamos 26 años separados y encontrarte tu propia lápida no es algo que ocurra todos los días. Parece sacado de un programa de humor”, aseguró en declaraciones que recoge 20 Minutos.

El hombre, que tiene ya otra pareja y dos hijos con ella, ha asegurado que resolverá el asunto “de manera privada”, aunque la noticia ha dado ya la vuelta al mundo.