Casa con jardín. Pixabay
Casa con jardín. Pixabay

El pasado domingo el sol pegaba con fuerza en Londres. También en el resto de Europa, debido a la ola de calor de hace apenas una semana. En algún momento del día, un hombre decidió salir a su jardín y pasar allí un rato de descanso, evadirse de la rutina y reponer las energías.

Encontró resguardo en uno de los rincones del césped. Todo iba perfecto. Ojos cerrados, buena temperatura y la sombra que en ese momento le estaba dando la vida. De repente, ¡Boom! Todo se torció. Se puso en pie de un salto ante tal estruendo. “¿Qué fue eso?” Pensaría.

Alzó la vista y descubrió ante sí el cadáver de un hombre a un metro de distancia, que sólo podría haber caído del cielo. No se lo podía creer.

“Al principio pensaba que era un vagabundo que dormía en el jardín, pero cuando me acerqué a él había sangre por todas partes, tenía la cabeza destrozada y en ese momento me di cuenta de que había caído del cielo. Fue justo en ese momento cuando vi al vecino que estaba tomando el sol. Estaba muy conmocionado”, indicó su vecino.

The Sun apunta que la víctima era un inmigrante clandestino que cayó desde el tren de aterrizaje de un avión de la compañía Kenya Airways, con destino Londres.