El jefe del Ejército británico habla de una posible catástrofe y pide a la población que este “preparada”
El jefe del Ejército británico habla de guerra y catástrofe y pide a la población que acepte “sacrificios”
«No lo sabían, pero nuestra nación va a necesitarlos ante una catástrofe». Con esa frase se dirigió el jefe del Ejército de Reino Unido a los 700 soldados reunidos en la guarnición de Catterick. El general Sir Roly Walker sostuvo que el país debe prepararse para una «conversación franca» con su población sobre los riesgos para la seguridad nacional y la posibilidad de que sus Fuerzas Armadas tengan que combatir en una guerra o catástrofe.
El discurso, recogido por Force News, no anunció ninguna operación ni señaló un enemigo. Y ese es un detalle que conviene retener desde el principio: Walker no detalló qué amenaza concreta ni catástrofe motivó su advertencia. Lo que planteó fue otra cosa: que el debate sobre defensa deberá involucrar a toda la sociedad.
Lo que dijo el general sobre la guerra o una catástrofe
El eje de su intervención fue la relación entre el Ejército y los ciudadanos. Walker señaló que durante años el país evitó considerar un escenario en el que sus tropas debieran entrar en combate, y que esa comodidad se ha terminado.
«Después, pedirán a esos ciudadanos, para quienes no necesariamente estamos en el centro de sus preocupaciones, que también desempeñen un papel en la defensa y la seguridad de este país», afirmó. Reconoció que las prioridades cotidianas de buena parte de la población están muy lejos de las cuestiones militares, pero cree que eso tendrá que cambiar: «Necesitan entender qué hacemos por ellos».
Según Walker, los ciudadanos deberán aceptar que el refuerzo de la seguridad nacional implique cambios y «sacrificios». No concretó de qué tipo.
Cerró el discurso pidiendo a los militares allí reunidos que tengan presente que el respaldo de la población será decisivo si el país entra en guerra o una catástrofe inminente. «Para hacer lo único que ustedes hacen y que nadie más puede hacer, que es llevar la lucha al enemigo», concluyó.
El contexto: drones, datos del frente y millones de registros
Las palabras del general no salen de la nada. La preocupación en Europa por las amenazas a la seguridad regional y por la capacidad real de los ejércitos para responder ante un conflicto de gran escala ha crecido en las últimas semanas.
Reino Unido ha situado la defensa entre sus prioridades y ha vinculado ese esfuerzo a inversiones en inteligencia artificial, drones y sistemas autónomos, usando la guerra de Ucrania como fuente de información operativa. A finales de septiembre, Londres abrió a doce empresas el acceso a una base de datos ucraniana con más de seis millones de registros militares.
Ese material reúne imágenes y vídeos obtenidos por aeronaves no tripuladas en el frente, con registros de tanques, artillería, defensas antiaéreas, tropas, vehículos y drones. El objetivo es desarrollar modelos capaces de hacer funcionar enjambres de drones que ejecuten tareas de vigilancia, abastecimiento o detección de objetivos incluso con interferencias electrónicas o sin navegación por satélite.
El proyecto, enmarcado en la Asociación de Inteligencia Artificial entre Reino Unido y Ucrania, busca trasladar las lecciones del frente a las Fuerzas Armadas británicas y permitir que menos militares controlen más aparatos por aire, tierra y mar estén preparados ante una catástrofe.
Conviene cerrar con el matiz que evita el malentendido. Lo que ha hecho Walker es pedir un debate público, no advertir de un conflicto ocatástrofe inminente. Su mensaje anticipa, eso sí, una mayor presencia de la defensa en la agenda política británica, en línea con lo que están haciendo otros países europeos. Hablar de guerra en un discurso militar no significa que vaya a haberla: significa que el Ejército quiere que la sociedad participe de una conversación que hasta ahora se le ha hurtado.