El masaje nuru gana terreno en la oferta de bienestar sensorial en España
El sector del bienestar sensorial en España continúa profesionalizándose, y una de las técnicas que más está ganando visibilidad en los últimos años es el masaje nuru, de origen japonés. La técnica, que emplea un gel especial para maximizar el contacto entre cuerpos durante el masaje, se ha incorporado progresivamente a la carta de servicios de centros especializados en varias ciudades españolas, dentro de una tendencia más amplia de normalización y profesionalización del sector.
El masaje nuru tiene su origen en la región japonesa de Gunma, donde se popularizó el uso de un gel elaborado a partir de algas Nori, elegido por su textura viscosa, su carácter hipoalergénico y su fácil disolución en agua. Esta elección no fue casual: el gel debía cumplir dos requisitos técnicos, no dejar residuos pegajosos sobre la piel y disolverse fácilmente con agua al finalizar la sesión, algo que otras alternativas probadas anteriormente no consegían de forma satisfactoria.
La técnica combinaba tradicionalmente elementos de los baños públicos japoneses (sento) con un enfoque de contacto corporal completo. Este tipo de masaje se popularizó primero dentro del circuito de los soaplands japoneses, establecimientos que combinaban baños de vapor con servicios de masaje, antes de extenderse hacia Europa y Estados Unidos a partir de la década de 2000. En ese proceso de expansión internacional, la técnica fue adaptándose a los estándares y regulaciones de cada país, sin perder el elemento distintivo que la caracteriza desde su origen.
En España, centros especializados en distintas ciudades han incorporado esta modalidad siguiendo el método original, con personal formado específicamente en la técnica y protocolos de higiene y privacidad. La incorporación de este tipo de servicios responde, según coinciden distintos operadores del sector, a una demanda creciente por parte de un público que busca experiencias de bienestar más allá de los tratamientos convencionales de masaje y spa.
Los centros que ofrecen este servicio suelen destacar varios elementos como parte de su protocolo: espacios privados acondicionados específicamente para este tipo de tratamiento, control de temperatura, y una fase inicial de comunicación con el cliente para explicar en qué consiste la sesión antes de comenzar. Esta transparencia previa se ha convertido en un estándar dentro de los centros que operan con criterios profesionales, en contraste con la falta de información que caracterizaba a este tipo de servicios hace apenas una década.
En Barcelona, este servicio es ofrecido, entre otros centros, por Thai Center, que cuenta con más de una década de trayectoria en la ciudad y mantiene el uso del gel característico y los estándares de la técnica tradicional. La compañía forma parte del grupo de centros que han apostado por consolidar este tipo de servicios dentro de una oferta más amplia de bienestar sensorial, adaptando el protocolo original a las condiciones de higiene y privacidad que exige el mercado español.
El crecimiento de este tipo de servicios se enmarca dentro de una tendencia más amplia: la progresiva profesionalización del sector del bienestar sensorial en las grandes ciudades españolas, donde cada vez más centros apuestan por la transparencia informativa, la formación de sus equipos y la calidad del servicio como elementos diferenciales frente a operadores menos regulados. Esta evolución ha ido acompañada de un cambio en la percepción pública: lo que hace años se trataba con reticencia o desconocimiento, hoy se aborda con mayor naturalidad, en línea con cómo se discuten otros servicios especializados de bienestar y spa.
El sector prevé que esta tendencia continúe consolidándose en los próximos años, a medida que más centros adopten estándares de calidad homologables y la demanda siga creciendo entre un público cada vez más informado sobre las distintas opciones disponibles dentro de la oferta de bienestar sensorial.