Turismo dental en España: por qué pacientes de Canarias viajan a Toledo para transformar su sonrisa
Cuando un tratamiento odontológico implica tomar un avión, la especialización deja de ser el único factor: diagnóstico, coordinación, tecnología, alojamiento, desplazamientos y, sobre todo, tiempo pasan a formar parte de la experiencia
¿Qué lleva a un paciente de Canarias a tomar un avión para realizar un tratamiento dental a más de mil kilómetros de su domicilio?
La pregunta resulta especialmente interesante porque en este caso la distancia juega en contra de la elección. Hay que organizar vuelos, alojamiento, desplazamientos, días fuera de casa y, en muchos casos, adaptar también la actividad profesional y familiar.
Sin embargo, entre los pacientes que llegan hasta Pedro Citoler Odontología Estética, en Toledo, se encuentran también personas procedentes de Canarias, dentro de un fenómeno más amplio de pacientes que se desplazan desde diferentes comunidades autónomas y del extranjero.
No se trata únicamente de una afirmación de la clínica. Europa Press ya recogió la llegada a Toledo de pacientes procedentes de toda España y del extranjero para realizar tratamientos de odontología estética.
La explicación permite observar una forma diferente de entender el denominado turismo dental.
Antes de comprar el billete
Cuando el paciente vive lejos, el tratamiento comienza, en cierto modo, antes de llegar a la clínica.
El primer objetivo es disponer de información que permita realizar una aproximación inicial al caso y organizar adecuadamente la visita. Las herramientas digitales facilitan hoy parte de esa comunicación previa, aunque el diagnóstico definitivo necesite posteriormente una exploración presencial y las pruebas clínicas correspondientes.
La diferencia es importante: el paciente no debería desplazarse cientos de kilómetros simplemente para empezar a descubrir qué necesita.
Una vez organizada la visita comienza otro proceso que normalmente no asociamos con una clínica dental: vuelos, alojamiento y desplazamientos.
Cuando resulta necesario, la propia organización ayuda al paciente a coordinar estos aspectos de su estancia, evitando que tenga que resolver por separado cada elemento de un viaje que ya está condicionado por un tratamiento odontológico.
La atención, por tanto, no empieza necesariamente cuando el paciente entra por la puerta de la clínica.
El verdadero lujo es el tiempo
Esta forma de organizar la experiencia tiene detrás una idea especialmente relevante para alguien que vive en Canarias:
el verdadero lujo es el tiempo.
Es una visión impulsada por Blanca del Pozo, Máster en Lujo por IE Business School y responsable de Experiencia del Paciente, que aplica al ámbito odontológico algunos de los principios propios de los servicios de alta gama.
No se trata de acelerar un tratamiento. Los tiempos clínicos y biológicos deben respetarse.
Se trata de algo diferente: evitar que el paciente pierda tiempo como consecuencia de una mala organización.
Para quien vive a pocos kilómetros, una visita adicional puede representar una tarde. Para quien viene desde Canarias puede significar otro vuelo, alojamiento y varios días de reorganización personal.
Por eso, diagnóstico, pruebas, especialistas y diferentes fases del tratamiento intentan coordinarse para aprovechar cada desplazamiento de la forma más eficiente posible cuando clínicamente resulta viable.
Tecnología para diagnosticar y coordinar
Una vez en Toledo, la tecnología adquiere una doble función.
Herramientas como el TAC 3D, el escáner intraoral, la fotografía clínica y la planificación digital permiten obtener información detallada para el diagnóstico, pero también facilitan que diferentes profesionales puedan trabajar sobre la misma información.
Esto resulta especialmente relevante en tratamientos complejos.
Una rehabilitación estética, por ejemplo, puede requerir estudiar simultáneamente dientes, encías, mordida, función y proporciones de la sonrisa. En otros casos pueden intervenir implantología, ortodoncia, periodoncia o diferentes disciplinas restauradoras.
La dirección clínica corresponde a Pedro Fortuño Citoler, director clínico y protésico dental, con más de tres décadas de experiencia.
Su planteamiento parte de una idea: cuando un caso necesita varios especialistas, no debería ser el paciente quien tenga que coordinarlos.
Los profesionales deben compartir diagnóstico y planificación y organizarse alrededor de un mismo caso.
La tecnología ayuda a hacerlo posible, aunque no sustituye el criterio profesional. Equipamiento avanzado puede encontrarse en muchas clínicas; lo más difícil de replicar es la experiencia de los profesionales y la forma en que trabajan conjuntamente.
¿Y qué ocurre cuando el paciente sale de la clínica?
Esta pregunta adquiere especial importancia cuando su casa se encuentra a más de mil kilómetros.
La experiencia continúa fuera del gabinete.
Cuando el paciente necesita permanecer en Toledo, la organización puede extenderse al alojamiento, los desplazamientos e incluso determinados aspectos relacionados con el viaje, buscando mantener un nivel de atención coherente con el recibido dentro de la clínica.
El objetivo es que el paciente no tenga que convertirse simultáneamente en paciente, coordinador de especialistas y organizador de toda la logística de su estancia.
Esta filosofía está detrás también de NiceSmile, una iniciativa creada para facilitar la experiencia de pacientes que se desplazan hasta Toledo para realizar determinados tratamientos odontológicos.
Y, cuando el tratamiento y las indicaciones profesionales lo permiten, la estancia ofrece además la posibilidad de conocer Toledo, su patrimonio, gastronomía y oferta hotelera.
La confianza necesaria para tomar un avión
Naturalmente, organizar correctamente el desplazamiento no explica por sí solo por qué alguien decide recorrer esa distancia.
Antes debe existir confianza en el equipo elegido.
En el caso de Pedro Citoler Odontología Estética, esa confianza se ha ido construyendo desde ámbitos diferentes: el reconocimiento de miles de pacientes en plataformas médicas consolidadas, distinciones de compañías internacionales de referencia en odontología y reconocimientos procedentes de medios de comunicación e instituciones de diferentes puntos de España.
Las distinciones profesionales recibidas abarcan áreas como la implantología digital y la ortodoncia, a través de compañías internacionales como Sweden & Martina y Angel Aligner. A ellas se suman los reconocimientos obtenidos durante años en plataformas médicas consolidadas como Doctoralia y la repercusión alcanzada en diferentes medios de comunicación.
Esa trayectoria ha sido analizada desde perspectivas diferentes. ConSalud ha estudiado su evolución y su modelo clínico, presentándolo como el de una Clínica Dentald e Toledo referente en España, mientras que COPE ha analizado cómo Pedro Citoler Odontología Estética ha llegado a ser considerada una de las mejores Clíncias Dentales de España.
Son publicaciones de naturaleza diferente, pero ayudan a comprender algo esencial cuando el paciente debe viajar: la confianza se construye antes de llegar a la clínica.
Una forma diferente de entender el turismo dental
Tradicionalmente, el turismo dental se ha relacionado con pacientes que viajan buscando tratamientos más económicos.
Aquí el fenómeno es diferente.
El paciente se desplaza porque ha elegido previamente un equipo y busca especialización, planificación, tecnología, coordinación y una determinada experiencia asistencial.
Sobre esa filosofía se ha desarrollado en Toledo un modelo de turismo dental dirigido especialmente a quienes viven fuera de la ciudad.
Para un paciente procedente de Canarias, esa diferencia adquiere todavía mayor importancia. Si cada visita puede implicar un avión y varios días fuera de casa, el tiempo y la organización dejan de ser elementos secundarios del tratamiento.
Y probablemente ahí se encuentre una forma diferente de entender el turismo dental: no viajar necesariamente para encontrar un tratamiento más barato, sino estar dispuesto a viajar porque se ha elegido dónde y con quién realizarlo.
Cuando para acudir al dentista es necesario tomar un avión, el valor de la experiencia deja de medirse únicamente por lo que sucede en el sillón dental.
También se mide por la capacidad de conseguir que diagnóstico, profesionales, tecnología, alojamiento, desplazamientos y tiempo estén organizados alrededor de una sola persona: el paciente.