Incluso después de un año de pandemia y más de dos meses sin nada de actividad, el sector de la medicina estética ha logrado una actividad similar a la que tenía a inicios del año pasado.

La medicina estética en Tenerife y el resto del país han registrado un alza significativa en un panorama que parecía desventajoso. Ha habido un aumento significativo de la demanda en el mercado nacional, que ha sido impulsada por las ventajas que ofrece el teletrabajo durante el posoperatorio.

Todo el sector se vio forzado a cerrar durante 60 días en 2020, desde el 16 de marzo hasta el 11 de mayo debido a la declaración del estado de alarma en todo el país. A pesar del cierre y de las restricciones que ha sufrido para controlar el Covid-19, las clínicas especializadas han resurgido.

Durante el 2020 se registró una caída de apenas el 5% con respecto al año anterior, cifra más que positiva en este contexto. Considerando la crisis sanitaria y económica, además de las restricciones, es un número bastante bueno porque ni siquiera se está contando con el usuario internacional.

La adaptación en tiempos de pandemia

El sector de la medicina estética coincide en que la primera ola de contagios fue la más severa para las clínicas por las altas restricciones, aunque la segunda y tercera ola fueron también influyentes. Durante los primeros meses, las restricciones fueron severas al no saber todavía cómo manejar el virus sin castigar tanto la parte económica.

Parte de las clínicas se vio forzada a ceder mobiliario y material médico que pudiera ser útil para los pacientes de Covid-19. Esto terminó afectando la productividad de las áreas médicas menos urgentes en este contexto, en las que entra la medicina estética.

Eventualmente, se comenzó a implantar la telemedicina y el concepto de clínica virtual se volvió popular. La aplicación de estas soluciones tecnológicas contribuyó a una adaptación acelerada con más o menos éxito. Las campañas de marketing, el trabajo de fidelización de los pacientes y la promoción de nuevos servicios fueron clave para mantenerse a flote.

Al momento de la reapertura, las clínicas aplicaron todas las medidas sanitarias para atender a los pacientes a la vez que se han hecho con frecuencia controles y test periódicos para el personal de salud.

El teletrabajo se vio como una oportunidad para someterse a tratamiento sin solicitar días de permiso. Durante los días de cierre, las clínicas recibieron grandes cantidades de llamadas, y se pudieron concretar las citas. Ya para el verano hubo más actividad que en otros años, lo que contribuyó a paliar un poco las pérdidas por las olas de contagio.

Las perspectivas para este año

A pesar de la paralización del turismo por la pandemia y la lenta recuperación que ha tenido, el sector de la medicina estética no ha sufrido tanto como consecuencia de esto. Se ha registrado un incremento significativo de la demanda a nivel nacional, lo que ha servido para suplir la falta de demanda de los clientes internacionales.

Los expertos explican que el flujo de pacientes internacionales ha desaparecido casi por completo, lo que preocupó en un inicio porque significaba un porcentaje importante de las ventas. Sin embargo, el aumento de los pacientes nacionales fue una manera de equilibrar la balanza a prácticamente como estuvo el año anterior.

Algunos líderes del sector han asegurado que la demanda a nivel nacional va en alza, mientras que los pacientes internacionales no han sido nunca una cuota tan significativa de su demanda. El cambio más grande que se ha experimentado en este aspecto es el cambio de la demanda hacia tratamientos no invasivos de la medicina estética, y una disminución en los quirúrgicos.

En líneas generales, el sector de la medicina estética parece tener un panorama prometedor para el 2021 después de haberse recuperado durante los últimos meses. El avance del proceso de vacunación y el levantamiento de las restricciones en España significarán una pronta reactivación del turismo internacional.

El sector registró una facturación de 2.800 millones de euros en el país durante el 2019, lo que posicionó a España como el segundo de Europa y el quinto en el mundo en el turismo de salud, de acuerdo con la Sociedad Española de Medicina Estética.

El nuevo perfil de los clientes

El director corporativo de IM Clinic también dice que el cambio de prioridades de los clientes han tenido algo que ver. No poder destinar el tiempo o recursos económicos a viajar o el ocio, ha hecho que dedican invertir en el cuidado de la salud y mejorar su aspecto.

Moisés Martín, de la junta directiva de la Asociación Española de Cirugía Plástica (Aecep) está en la misma línea de pensamiento. Según él, los clientes con un relativamente buen nivel adquisitivo han logrado acumular más dinero al no tener cómo gastarlo, lo que ha llevado a que hagan inversiones que antes no eran una prioridad.