La Ley de la Segunda oportunidad nace como una legislación destinada a ayudar a personas en una situación económica crítica por un alto nivel de endeudamiento. A pesar de que las recomendaciones siempre apuntan a no superar un 30% de endeudamiento con respecto a los ingresos, son muchas las circunstancias que pueden llevar a algunas personas a superarlo. Hay momentos en lo que las sucesivas deudas provocan una espiral de la que es muy complejo salir. En estos casos, y siempre que se cumplan una serie de requisitos, una persona puede acogerse a esta ley.

El problema del endeudamiento asfixiante

Cuando alguien supera el límite de endeudamiento y pierde la capacidad de pago, empiezan los problemas. Sobre todo cuando ya no hay más crédito. esa persona lo tiene muy difícil y es prácticamente excluida del sistema financiero. Los impagos, si están vencidos más de 90 días, provocan la incorporación a algunos de los ficheros de morosos. Cuando esto ocurre, no importa que la deuda sea pequeña, la situación se vuelve más complicada. No hay posibilidad ninguna de financiación hasta que la deuda no quede saldada. Por tanto, más problemas que añadir.

Tanto la Reparación de deudas como la Reunificación de deudas son dos buenas maneras de ir eliminando la deuda poco a poco. De esta forma, la persona vuelve a recuperar el control sobre sus gastos, ya que la reunificación de deudas permite agrupar en una sola cuota todos los préstamos y recibos y se produce un importante ahorro en cuanto a los intereses. Cada caso es distinto, por lo que siempre se produce un estudio previo para establecer un plan de pago que permitirá que esa persona o esa familia pueda volver a recuperar sus finanzas.

Si hay algo por lo que merece la pena reunificar las deudas es por pagar bastantes menos intereses, ya que, en el caso de las tarjetas de crédito o los préstamos personales, estos suelen ser muy elevados. Últimamente se habla mucho sobre las tarjetas de crédito revolving, que ya no solamente tiene un interés bastante elevado, sino que se liquidan de manera muy lenta y puede hacer que la deuda se prolongue durante más años de la cuenta.

Si te sientes identificado con esta situación, lo mejor es que te plantees liquidar todas las deudas de esta forma, ya que volverás a tener de nuevo vida y no estarás completamente sobrepasado por las preocupaciones y los vencimientos de los plazos. De esta manera, podrás plantearte emprender nuevos proyectos mientras que vas pagando tus deudas cómodamente y de forma efectiva.

Volver a empezar gracias a la Ley de Segunda Oportunidad

No cabe duda de que la situación provocada por la pandemia ha puesto en una situación realmente difícil tanto a las familias como a los autónomos. El Procedimiento de la Ley de Segunda Oportunidad es un mecanismo que, como su nombre indica, permite comenzar de nuevo con una situación mucho más cómoda y en la que se exoneran las deudas. Para acogerse a esta ley es preciso contar con una serie de requisitos. Uno de ellos es el de no haber sido condenado por delitos económicos y haber demostrado haber llegado a acuerdos previos con los acreedores, además de un buen historial crediticio. El proceso cuenta con una fase extrajudicial y una posterior judicial.

A la segunda fase solamente se llega si no se ha conseguido un acuerdo previo en la extrajudicial. Para llegar a esa parte del procedimiento, lógicamente hay que contar con un procurador y con un abogado, ya que se trata de un procedimiento que implica bastante documentación. La posibilidad de conseguir la exoneración del total de las deudas siempre es posible, aquellas que se han contraído tanto con la Agencia Tributaria como con la Seguridad Social siempre quedarán pendientes.

La Ley de Segunda Oportunidad está vigente en nuestro país desde el año 2015, si bien todavía no es muy conocida para todo el público. Hay otros países, como los Estados Unidos, que cuentan con una tradición en este sentido de bastantes años. La emisión de este procedimiento es la de reparar el daño causado por el excesivo endeudamiento siempre y cuando no se haya obrado de mala fe. Para muchos particulares autónomos ha sido una nueva manera de volver a comenzar, ya que se encontraban en una situación tan agobiante que prácticamente no podían salir de ahí.

Si tu situación económica es asfixiante y has llegado a un nivel de endeudamiento muy elevado, la Ley de la Segunda Oportunidad es un estímulo interesante a la hora de liquidar parte o el total de las deudas. Estos procedimientos son tratados de manera plenamente respetuosa por los profesionales implicados, por lo que la vergüenza no debe ser nunca un impedimento para conseguir una situación financiera mucho más holgada. La oportunidad de comenzar a vivir de nuevo es posible.