APONA quiere elevar el nivel de exigencia en el mercado de los suplementos
Nunca se había hablado tanto de suplementación, pero disponer de más información no significa necesariamente saber elegir mejor. El consumidor de hoy oye hablar de magnesio, vitamina D, omega-3, microbiota, adaptógenos, colágeno, sueño y estrés casi a diario. Dispone de más datos que nunca, pero esos datos suelen llegar fragmentados, contradictorios o filtrados por quien tiene algo que vender. El problema ahora es entender qué es realmente útil, qué es prioritario, cómo comparar dos fórmulas entre sí, y qué justifica su precio.
APONA (anteriormente conocida como Soleri) nace precisamente de esa contradicción. Fundada en Valencia por Sébastien Leroux, nutricionista especializado en micronutrición, la marca plantea una propuesta clara: aplicar más criterio a la formulación, explicar mejor cada decisión y ayudar al consumidor a distinguir lo esencial de lo accesorio.
Un sector regulado, pero donde salir al mercado no garantiza una buena fórmula
Los complementos alimenticios están regulados como alimentos. En España, el Real Decreto 1487/2009 obliga a notificar la puesta en el mercado de un complemento a las autoridades competentes, antes o de forma simultánea a su primera comercialización (más información en AESAN). Esa notificación permite iniciar la comercialización, sin perjuicio de los controles posteriores. No equivale a una autorización previa de la fórmula ni al procedimiento de evaluación exigido a un medicamento.
Que un producto pueda comercializarse no significa que una autoridad haya evaluado previamente la pertinencia de la fórmula, la calidad comparativa de sus materias primas, el interés de cada dosis o la coherencia de la combinación. Esto no significa que cualquiera pueda hacer lo que quiera: significa que empresas muy distintas pueden recurrir a fabricantes externos, utilizar fórmulas de catálogo o adaptar composiciones ya disponibles, y construir después una marca alrededor del producto. Cumplir la normativa es imprescindible; desarrollar una fórmula realmente pertinente exige un nivel adicional de criterio y responsabilidad.
Por qué el marketing pesa tanto en la decisión de compra
El consumidor ve con facilidad el número de ingredientes, las promesas en la cara frontal del envase, los porcentajes que suenan impresionantes, el packaging, la presencia en farmacia, la notoriedad de la marca. Ve con mucha menos facilidad la forma química exacta de cada nutriente, la dosis que realmente aporta, el grado de estandarización de un extracto, o la diferencia entre un ingrediente central y uno meramente decorativo.
Dos productos pueden mencionar la misma planta o el mismo mineral en el envase y, sin embargo, utilizar formas, extractos y cantidades completamente diferentes. La venta en farmacia puede aportar confianza, asesoramiento y comodidad, pero no constituye por sí sola una garantía de que una fórmula sea técnicamente superior a otra.
Las prácticas del mercado que APONA quiere cuestionar
- Listas de ingredientes pensadas para impresionar: más ingredientes no significa necesariamente una mejor fórmula. Una etiqueta extensa puede parecer más completa, aunque varias de sus líneas aporten cantidades difíciles de considerar relevantes.
- Dosis difíciles de interpretar: es habitual destacar el peso total de un compuesto en lugar de la fracción realmente útil: el peso total de aceite de pescado en lugar del EPA y el DHA reales, el peso de una sal de magnesio en lugar del magnesio elemental, un porcentaje de estandarización sin indicar cuánto extracto hay detrás.
- Materias primas insuficientemente caracterizadas: una misma denominación genérica puede corresponder a calidades muy distintas. «Bisglicinato», «rhodiola» u «omega-3» no dan, por sí solos, toda la información necesaria.
- Una respuesta-producto para cada malestar: el mercado empuja hacia la acumulación. Una dificultad de sueño, de estrés, de cansancio o de digestión se convierte rápidamente en una nueva referencia que añadir al armario. El objetivo no debería ser convertir cada molestia en un nuevo bote, sino entender qué merece realmente atención.
Esta posición no nace únicamente de una lectura empresarial del sector. Antes de crear la marca, Sébastien Leroux ya observaba en su trabajo como nutricionista una dificultad recurrente: personas que acumulaban complementos sin saber cuáles eran prioritarios, productos con formulaciones difíciles de interpretar, y decisiones de compra condicionadas más por la promesa frontal que por la composición real. APONA intenta trasladar esa mirada profesional al diseño de cada referencia.
«Durante años he visto a personas tomar varios productos sin saber cuál era realmente prioritario ni qué diferenciaba una fórmula bien planteada de otra simplemente bien presentada. APONA nace para ayudar a tomar esas decisiones con más criterio», explica Sébastien Leroux.
Cómo se traduce esta visión
Una formulación basada en decisiones justificadas
Esa filosofía solo tiene valor si se traduce en decisiones concretas. En APONA, la elección de una materia prima, una dosis o incluso la exclusión de un ingrediente debe poder justificarse. Estos son algunos ejemplos:
- Magnesio: en este producto, la decisión no termina al elegir bisglicinato. APONA identifica la materia prima concreta —Albion® TRAACS®—, declara que la pauta completa aporta 264,4 mg de magnesio elemental y utiliza vitamina B6 en forma P-5-P. El objetivo es que la denominación genérica del ingrediente no oculte lo que realmente aporta la dosis.
- Vitamina D3+K2: la fórmula utiliza vitamina D3 vegetal Vitashine® y vitamina K2 en forma MK-7 all-trans. Su presentación en spray permite modular la cantidad con facilidad, en lugar de imponer una dosis única e invariable.
- Multivitamínico: la fórmula no busca reunir el mayor número posible de ingredientes. Utiliza formas coenzimadas o metiladas en vitaminas como la B6, la B9 y la B12, junto con K2 en forma MK-7, y prescinde deliberadamente de minerales como hierro, calcio, cobre y magnesio al considerar que su inclusión sistemática no encaja con el planteamiento de esta fórmula generalista.
- CALMA: combina L-teanina, rhodiola y eleuterococo en una fórmula de día, con dosis declaradas y extractos estandarizados. No intenta reunir en un mismo producto el apoyo frente a la carga mental durante el día y el descanso nocturno: define con claridad su momento de uso y su función.
Un catálogo deliberadamente limitado
APONA no busca lanzar un producto por cada tendencia. Organiza su catálogo entre bases nutricionales y apoyos más específicos, que solo tienen sentido según el objetivo y la situación de cada persona. La marca prefiere un catálogo contenido que pueda explicar bien, antes que una sucesión de lanzamientos construidos alrededor de cada nueva moda.
No hace falta tomar de todo. Hace falta saber qué priorizar.
Cuestionar cómo se construye el precio
Una materia prima de calidad tiene un coste. Pero un precio elevado no demuestra automáticamente una fórmula mejor: también incorpora distribución, intermediarios, márgenes comerciales, envase y presentación, y marketing. APONA vende de forma directa para reducir parte de esa intermediación y mantener un mayor control sobre la relación entre fórmula, servicio y precio final. La calidad debe poder explicarse, no utilizarse como justificación automática para cobrar más.
Informar antes y después de la compra
Antes de comprar, cada ficha de producto explica la forma, la dosis y el sentido de cada ingrediente, junto con sus límites. Después de la compra, la marca ofrece una guía para organizar las tomas y responde directamente por WhatsApp o correo electrónico a dudas sobre pautas, combinaciones, duración de uso o posibles duplicidades entre productos. Para APONA, explicar un producto no termina en la ficha de venta.
Una ambición mayor que el catálogo
APONA sigue siendo una marca pequeña frente a los grandes actores del sector.
«No aspiramos a competir por tener el catálogo más grande, sino por conseguir que cada vez más personas se pregunten qué contiene realmente un complemento, en qué dosis y por qué», resume Sébastien Leroux.
Su ambición no es solo vender más: es contribuir a que se miren las dosis, se comparen las materias primas, se cuestione la longitud de las listas de ingredientes, se distinga entre necesidad y optimización, y se entienda mejor qué justifica un precio. Desafiar el mercado, para APONA, no significa lanzar más productos. Significa contribuir a que los complementos se formulen, se expliquen y se elijan con más criterio.
Más información sobre la marca y sus fórmulas en la web oficial de APONA.